.
El escritorio de Manuel Talens

ÚLTIMA HORA

                                                                                                                                        

Barrancos de olvido y muerte

Eduardo Castro


Eduardo Castro

 

Apenas se han apagado aún los ecos de la presentación pública celebrada la pasada semana por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, cuando ya empiezan a aflorar historias hasta ahora silenciadas como la del barranco del Carrizal, en el municipio de Órgiva. Afirmaba el jueves en este periódico la concejala y ex diputada provincial María Ángeles Blanco que “todo el mundo sabe que en ese paraje está el segundo cementerio de nuestra localidad”. En el Carrizal se cree que hay centenares de cadáveres –puede que la cifra incluso alcance los dos mil– de desaparecidos de la guerra civil, personas que fueron allí fusiladas y “enterradas como perros” (la frase es del reportaje de TVE ‘Lorca y los paseados de Víznar’, de Joan Sella) por su lealtad a la República o su ‘desafección’ a la nueva causa (¡valiente causa, Dios mío!) de la rebelión franquista. En su libro ‘Órgiva, hitos de su historia’, tras referirse al paraje en cuestión como “un lugar de crímenes y muertes que nunca deberían haber sucedido”, el investigador Juan González Blasco cuenta que “a diario pasaba un camión lleno de criaturas de toda la Alpujarra y al rato se oían las descargas, el tiroteo de las pistolas”. Y aunque éste sea sólo uno más de los muchos escenarios de olvido y muerte existentes en Andalucía (cuando se haga el mapa de las fosas comunes repartidas por los barrancos y cunetas de nuestra geografía se entenderá mejor la dimensión que la tragedia tuvo en la Comunidad andaluza), quienes allí encontraron tan horrendo e injusto final merecen el mismo respeto, cuando menos, que las del kilómetro 4 de la carretera de Carmona (Blas Infante) o las inmediaciones de la Fuente Grande de Alfacar (García Lorca), por citar sólo dos de las víctimas más relevantes de aquella represión. Un respeto que pasa por la paralización inmediata de las obras que el Ministerio de Fomento lleva a cabo en aquel lugar para la construcción de un dique que impida que los desechos del barranco lleguen al Guadalfeo y sean arrastrados hasta la presa de Rules. Mientras los muertos del Carrizal sigan sin identificar y sin la sepultura digna que todo ser humano merece, las obras en cuestión constituyen todo un atentado a su memoria. Los familiares de estas víctimas anónimas no sólo tienen derecho a exigir su rehabilitación histórica, sino a reclamar además, porque así se lo permite el acuerdo aprobado por unanimidad en el Congreso de los Diputados el pasado 20 de noviembre, la exhumación e identificación de sus restos, así como su posterior traslado a donde ellos quieran honrar su recuerdo. Órgiva, la Artefa donde Manuel Talens fija el escenario de su extraordinaria novela La parábola de Carmen la Reina –que nunca me cansaré de encomiar y recomendarles–, podría convertirse así este verano en lugar de referencia para las muchas familias granadinas y andaluzas que todavía ignoran el fatal paradero de sus parientes ‘paseados’. Y con ello, a la vez, todos “los ‘durrutis’ anónimos que ofrecieron sus vidas creyendo ingenuamente que la libertad era posible”, a cuya memoria dedica Talens su libro, recibirían de paso el mejor de los homenajes.


   

 http://servicios.ideal.es/granada/pg030712/prensa/noticias/Puerta_Real/200307/12/COS-OPI-148.html

 

Ciberespacio, sábado 2 de agosto de 2003

 

Signo del copyleft

Manuel Talens 2003