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RELACIÓN DE LAS OBRAS LITERARIAS TRADUCIDAS
POR MANUEL TALENS |
| Y PUBLICADAS EN EL AÑO 2002 |
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Cristina Müller: Ingenio y melancolía, una
lectura de Huarte de San Juan, Biblioteca Nueva, Madrid 2002 (del francés). ISBN: 84-7030-590-5
Huarte
de San Juan escribió y publicó su tratado a finales del siglo
XVI, cuando la capacidad descubridora del «gran» Renacimiento
estaba ya sumida en el escepticismo y el entusiasmo creador de
los primeros humanistas cedía terreno ante las tensiones
insolubles Barroco. Las diversas disciplinas y profesiones
empezaban a tomar conciencia de su libertad: la supuesta
homogeneidad de la cultura antigua era sólo un mito. Al igual que
sucede en la enorme variedad del ser humano, la herencia recibida
estaba llena de contradicciones. Se anunciaba ya una nueva
antropología, opuesta a la visión inmóvil que las épocas
anteriores tenían del hombre. La emergencia de la sensibilidad se
acompañaba de una conciencia cada vez mayor de la subjetividad.
Los
conceptos de ingenium y de melancolía reflejan esta heterogeneidad,
sintetizando los pocos elementos específicos que se habían
planteado a propósito del individuo. Este último momento de la
cultura integrada condensa en ellos la reflexión sobre la
denominada personalidad excepcional, tal como se había presentado
en la cultura antigua y, siguiendo su estela, durante el
Renacimiento. De su encuentro surgió la seductora definición del
ser humano que propuso Huarte de San Juan: se trata del ser de la
habilidad, de la fecundidad espiritual, el lugar por excelencia de
la libertad de progreso y de descubrimiento.
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Marc Henri Piault: Antropología y cine, Cátedra, Madrid 2002 (del francés).
ISBN: 84-376-2001-5
Dos
hechos coinciden a finales del siglo XIX: por un lado, la
etnografía iniciada por Franz Boas que hacía indispensable el
trabajo «sobre el terreno» y, por otro, el nacimiento del
cinematógrafo. La observación dinámica y totalizadora, la
observación «sobre el terreno» y, por lo tanto, la
experimentación convertían al cine y a la etnografía en
hermanos gemelos de una empresa común de descubrimiento, de
identificación, de apropiación y de asimilación del mundo y
de sus historias. El cine documental inventa entonces una
imagen plausible del universo y, en este sentido, el
antropólogo
pone en práctica, con la ayuda de una cámara, un camino de
conocimiento, un proceso cognitivo, que renueva la reflexión.
Lejos del exotismo estereotipado de los inicios, el cine
antropológico
tiende hoy en día a desarrollar instrumentos de intercambio y
de comunicación entre personas procedentes de diferentes
culturas. |
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