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SOBRE TRENES Y
CABALLOS
Por Didier Nordon
Traducción al castellano y añadidos de Manuel
Talens.
Me propongo ofrecerles a continuación una prueba contundente de que
los aspectos más modernos de nuestra vida están condicionados por
detalles muy antiguos. Veamos: la distancia entre los raíles de
ferrocarril en Estados Unidos es exactamente de 4 pies y 8,5 pulgadas.
¿Cuál es la razón de una cifra tan extraña? Pues
ni más ni menos que el ferrocarril estadounidense fue construido a
imagen y semejanza del de Inglaterra por ingenieros ingleses
expatriados, que pensaron que sería una buena idea, ya que esto
permitiría igualmente utilizar locomotoras inglesas.
¿Y por qué los ingleses habían construido así su
ferrocarril? Porque los ingenieros que pusieron en marcha los tranvías
en Inglaterra eran los mismos que luego se ocuparon de diseñar las
primeras vías de trenes y dicha distancia era la que entonces
imperaba. Pero, ¿por qué imperaba dicha distancia? Porque las
personas que construían tranvías eran las mismas que construían
carros y, por lo tanto, utilizaron los mismos métodos y las mismas
herramientas.
¿Y por qué las ruedas de los carros estaban
separadas exactamente 4 pies y 8,5 pulgadas? Buena pregunta. Porque en
todas partes de Europa los caminos ya tenían carriles y una distancia
diferente hubiera provocado la ruptura de los ejes de la carreta (lo
cual habría dificultado, por ejemplo, que Atahualpa Yupanqui
escribiera una pequeña obra maestra un siglo después).
¿Por qué los carriles de los caminos estaban
separados a una distancia tan exacta? Porque databan del tiempo de los
romanos y fueron construidos por éstos para acelerar el despliegue de
sus legiones.
¿Por qué los romanos utilizaron esta medida? Porque
sus primeros carros eran instrumentos de guerra tirados por dos
caballos, que galopaban uno junto al otro y debían estar lo bastante
espaciados como para no estorbarse. A fin de asegurar una buena
estabilidad del carro, era necesario que las ruedas no se deslizasen
sobre las huellas de los cascos de los caballos y que, al mismo
tiempo, no estuviesen demasiado separadas, ya que eso hubiera podido
provocar accidentes cuando dos carros se cruzaban.
He aquí la respuesta a nuestra pregunta inicial: la
distancia entre las vías del ferrocarril de los Estados Unidos (4
pies y 8,5 pulgadas) se debe a que dos mil años antes, en otro
continente, los carros romanos eran construidos en función de la
dimensión del culo de los caballos utilizados durante la conquista de
su imperio.
Y, ahora, le pondremos la guinda al pavo, ya que esta
historia ha dado lugar a una prolongación interesante. Si observamos
la nave espacial estadounidense en su plataforma de lanzamiento,
veremos dos depósitos adicionales adjuntos al depósito principal. La
sociedad thiokol se encarga de fabricar tales depósitos en su fábrica
del estado de Utah. A los ingenieros que los diseñaron les hubiera
gustado que fuesen un poco más anchos, pero debían enviarlos por
tren hasta el lugar del lanzamiento. El ferrocarril que une la fábrica
y Cabo Cañaveral atraviesa un túnel bajo las montañas Rocosas. Los
depósitos debían pasar por dicho túnel. El túnel es sólo un poco
más ancho que las vías del tren y las vías del tren sólo un poco más
anchas que el culo de dos caballos.
Conclusión: el medio de transporte más avanzado del
mundo está limitado por la anchura del culo de dos caballos. Las
especificaciones y la burocracia son eternas. Por eso, la próxima vez
que ustedes se topen con especificaciones absurdas y se pregunten que
quién será el tonto del culo que las habrá inventado, es posible
que se trate de una pregunta muy sutil.

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