Internet
se ha convertido en el instrumento privilegiado de contestación
social del siglo XXI, lo cual contradice a quienes proclamaban que el
activismo político estaba en vías de desaparición. Son muchos los
sitios web de izquierda que cuentan entre sus miembros con una gran
cantidad de traductores, tanto profesionales como aficionados,
dispuestos a ofrecer gratuitamente parte de su tiempo para difundir en multitud
de lenguas -y casi de manera instantánea- los textos contrarios
al orden establecido, conforme van apareciendo. De manera menos ruidosa
que en otras épocas, todos ellos ejercen una nueva versión
de la militancia. Son los traductores activistas. |