Estamos acostumbrados a ver
las imágenes del horror en la capital iraquí. Para la mayor
parte de los londinenses y británicos, tales imágenes no son
más que una llamada remota de un país extranjero. De alguna
manera, casi todos se han olvidado de que el responsable del
horror inacabable en Irak es nuestro propio gobierno.
Las imágenes del horror hoy
vienen de Londres: Bagdad y Londres parecen compartir un
destino muy similar.
Sentado ante la pantalla,
veo BBC 24 y me entero de que la policía londinense y los
servicios de urgencias funcionan de acuerdo con un plan. Está
claro que esperaban el ataque. Un gobierno implicado en
cualquier actividad criminal colonialista debe preparar a sus
votantes para las consecuencias de su política. Hace un minuto
escuché a Tony Blair decirle a la nación que «nuestra»
determinación de defender «nuestros valores» de vida es mayor
que «su» determinación de causar muerte y destrucción. Me
pregunto a qué se estará refiriendo. Seguramente el robo
continuado del petróleo árabe es un valor importante para
Blair, pero no para mí. Tony Blair, un hombre que inició una
guerra sin el apoyo de Naciones Unidas, un hombre cuyas manos
están manchadas de sangre, quiere que creamos que realmente le
preocupa la pobreza africana y el cambio climático.
Nos guste o no, debemos
admitir que el Terror es un mensaje y más nos valdrá aprender
a escucharlo con atención:
En primer lugar, nos dice
que somos tan vulnerables como cualquiera.
En segundo, nos dice que
deberíamos dejar que los demás vivan de acuerdo con sus
valores y sus creencias.
En tercero, nos dice que
nunca más deberíamos dar nuestros votos a criminales de
guerra.
Pero, más que nada, nos
dice que tenemos una obligación moral. Debemos pararles los
pies a
nuestros gobiernos. Es nuestro deber levantarnos y exigir la
dimisión de Blair, que es el responsable de la muerte de
tantos iraquíes y, posiblemente, ahora de muchos británicos
inocentes. Debemos recordar que el hecho de votar a un
político carente de ética nos convierte a todos en cómplices
de una empresa criminal.
Sabemos ya que, tanto en
Estados Unidos como en Israel, las consecuencias del terror
hicieron que la mayoría apoyase con entusiasmo a la derecha.
Tengo la esperanza de que el pueblo británico imite la
reacción del pueblo español. Los belicistas y los agresores
deben ser expulsados de nuestro clima político. Sólo entonces
prevalecerá la paz.
7 de julio de 2005
* Gilad Atzmon
es jazzman y escritor británico de origen israelí.