El escritorio de Manuel Talens

El traductor activista

Los primeros versos contra la guerra obscena

Esto no es un poema, es una promesa

 

 

Suheir Hammad

 

 

Suheir Hammad *

 

Traducido para Rebelión por Germán Leyens y Manuel Talens

 

 

 

Al borde de las

lágrimas, de la cordura y de la guerra,

me siento impotente, sin

esperanzas y sin vida.

 

¿Qué les diré a los jóvenes?

Cómo decirles, "...tu voz no

significa nada para quienes

piensan que la vida es el control

de los demás y la codicia? ¿Y dónde

están seguros quienes tratan

de no hacer daño a los demás?

Yo no quiero hacer daño a nadie, ¡Dios lo sabe!

 

En Irak, los niños miran con miedo

el cielo de la noche, como si

no hubiese estrellas, sólo bombas en el

Cosmos.

Y le temen a la tierra, porque

ahora cuentan los cánceres

de sus capuchas, donde

antes no los había.

 

¿Y cómo les diré a los jóvenes yanquis

que la cultura popular no tiene nada que ver

con la justicia ni con todo lo que los

aísla del mundo? ¿Y cómo gritaré,

si no me queda voz?

¿Y quién responderá a mis preguntas?

 

No será Rachel Corrie. Está muerta.

Y no importa lo que diga algún ejército.

He visto las fotos

Iba vestida de un color naranja

luminoso y estaba viva un minuto antes, y luego muerta

bajo los escombros, un minuto después.

En cuanto a mí, al parecer

ya me dejan insensible los palestinos

muertos, porque el asesinato de esta

muchacha

blanca de Olympia, Washington,

me ha partido el corazón y me ha helado la sangre.

 

Unos diez palestinos han caído

asesinados desde

ayer, cuando una excavadora Caterpillar,

conducida por un hombre,

demolió ese hogar que era su cuerpo.

 

Si alguien conoce a su familia, transmítanle

mi pésame y mi dolor.

 

Su teléfono, que le servía para las reuniones,

está en internet.

Allí se puede

leer lo que contaba sobre su experiencia en

Palestina.

Era una buena escritora.

 

Hay gente que dice,

"Para empezar,

no debería haber estado allí".

Ahora está muerta.

"¡Que se joda!".

Ahora está muerta.

"¡Puta traidora!".

Ahora está muerta.

 

¿Qué les diré a los jóvenes sobre la

no violencia, cuando

pueden ver

por sí mismos

que ni el naranja luminoso ni el megáfono

ni las cámaras ni la ciudadanía yanqui

impiden que a uno lo maten?

 

Recuerdo los tiempos en que linchaban a muchachos negros

y los descuartizaban por mirar a mujeres blancas.

Ahora los dólares de los impuestos aplastan la contestación

dondequiera que florezca.

 

Escudos humanos para objetivos humanos.

Hay palabras que retiro. Las

recupero

y ya no le permitiré a nadie que dicte mi

lenguaje.

No existe un "ala derecha", un ala es natural,

y el asesinato

puede ser humano, pero no natural,

incluso si los animales se devoran entre sí.

¿Es eso lo que somos, animales?

Si es así, reivindícalo, hijo de puta.

 

No existe una "madre de todas las bombas".

Blair, Sharon, Bush, todos

tienen madres y no importa lo que hagan, hay

algo que aman.

El poder blanco, el petróleo, la necesidad de ser

los únicos elegidos por Dios, lo que sea,

pero aman algo, porque

sus madres los amaron.

Una bomba no ama nada, no tiene madre y

no se ocupa de la vida.

 

No existe una madre de todas las bombas,

Sólo la autodestrucción de la humanidad.

No existe seguridad en ser un matón. Lo sé, porque

me han intimidado y sé,

con mis primeras canas, que el poder

verdadero

no se ejerce sobre otros, sino sobre uno mismo.

 

Esto no es un poema, no es una amenaza.

Es una promesa.

Dios tiene más imaginación

que todos nosotros juntos y no sé

cuál será la forma de retribución, pero

he visto antes el karma y lo veré

de nuevo y, entonces, proclamaré

los nombres de los inocentes y me pondré de lado

de aquellos que mantuvieron sus manos limpias

de sangre

y sus corazones limpios de odio.

 

Hoy es difícil no sentir odio. Pero a mí

me han amado, yo he amado y sé

que quienes deshumanizan a su enemigo

se deshumanizan a sí mismos.

La paz y la justicia son divinas.

 

Rachel Corrie escribió,

"A pesar de todo, estoy segura de que por mucho

que hubiera leído, asistido a conferencias,

visto documentales y escuchado relatos personales,

nada me hubiera preparado

para la realidad de la situación

aquí.

No es posible imaginarla hasta que se ve,

E, incluso entonces,

una es consciente de que la

experiencia

no tiene nada que ver con la realidad: con las

dificultades

que tendría el ejército israelí si disparase

contra una ciudadana

estadounidense, y con el hecho de que yo tenga dinero

para comprar agua,

pero el ejército destruya los pozos y, por supuesto,

con el hecho

de que siempre me queda la opción de marcharme de aquí. A nadie

de mi familia, en mi ciudad,

le han disparado nunca un misil, mientras

conducía su coche,

desde una torre al final de una calle.

 Tengo un hogar. Puedo ir a contemplar

el océano."

 

Ahora está muerta. Y el océano

echará de menos su mirada. Palestina añorará

su corazón, pero su familia

recordará su coraje.

 

Y el presidente de los Estados Unidos de

América

(¿cuándo ocurrió otra vez?) ha

declarado la guerra contra Irak y se nos prometen

muchas muertes.

 

¿Qué les diré a los jóvenes sobre lo que sea?

En especial sobre humanidad y moralidad.

Un mes antes de que la mataran, Rachel

escribió a los suyos,

"Mucha gente quiere que la escuchen,

y yo

creo que debemos usar nuestros privilegios de

internacionalistas para que esas voces sean escuchadas

sin intermediarios

en los Estados Unidos, en vez de a través del filtro

bienintencionado

de internacionalistas como yo. Sólo estoy

empezando

a aprender, en lo que espero que sea

una intensa experiencia,

sobre la capacidad organizadora de la gente

contra toda clase de dificultades,

y sobre la capacidad de resistir."

 

Exijo más apelativos: heroica, valiente, soldado.

Esta mujer joven hizo lo impensable,

no pestañeó, no dudó en dar un paso al frente, no

se echó atrás

ante la muerte. ¿Qué mayor diferencia puede haber

que la fragilidad de un cuerpo de mujer frente a una máquina

de destrucción?

¿Qué mayor historia se puede contar?

 

Al borde de la guerra, ojalá nos infundan fuerza

aquellos que Rachel Corrie

defendió hasta morir. Al borde de la guerra, ojalá

nos inculquemos esperanza. Al borde

de la guerra -¡un momento!- esto no es una guerra.

Al borde de lo que sea este nuevo

proyecto imperialista, ojalá Rachel Corrie

esté viva en nuestra resistencia, en nuestra búsqueda

de la justicia y en el espíritu de femenina hermandad.

Al borde de la guerra, ojalá recordemos

lo divinos que pueden llegar a ser los humanos.

 

20 de marzo de 2003

 

 

* La poetisa y activista estadounidense de origen palestino Suheir Hammad  nació en 1973 en un campo de refugiados de Amán (Jordania). Sus abuelos habían sido expulsados de la tierra ancestral en 1948, año de la creación del estado de Israel, y sus padres también nacieron en un campo de refugiados. La familia emigró a los Estados Unidos cuando Suheir tenía cinco años, y allí creció, en la ciudad de Nueva York. En 1996 publicó su libro de poemas más conocido, Born Palestinian, Born Black.


 

Rebelión

SI DESEA LEER EL TEXTO EN REBELIÓN, PULSE SOBRE LA IMAGEN

 

Suheir Hammad en español

Pulse para volver a la página anterior

 
 

© Manuel Talens 2002