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El
Fondo Monetario Internacional está impidiendo deliberadamente
la recuperación de Argentina.
¿Qué
le están haciendo a Argentina?
Mark Weisbrot

Traducido
por Manuel Talens; revisado por Germán Leyens
Los
reporteros de un popular e insolente programa de la televisión
argentina arrinconaron hace poco ante la puerta de su hotel al jefe de
la delegación del FMI en ese país y le
entregaron unos enormes dientes de vampiro. "El presidente
Duhalde los tenía clavados en cuello", le dijeron, "y hemos
venido a devolvérselos".
Opiniones
así sobre el FMI son frecuentes en Argentina y contrastan con las
expresadas en los medios de comunicación y en el entorno político de
Washington. Aquí, el debate se centra en si el FMI debiese
"ayudar" Argentina, que desde hace cuatro años sufre una
bancarrota económica, un colapso de su moneda y de su sistema
bancario y no puede pagar su deuda externa. Las palomas dicen que sí,
porque el país está en un estado crítico; los halcones dicen que
no, al menos hasta que el gobierno demuestre su voluntad de
"reforma".
Ambos
lados se equivocan. El FMI no está ofreciendo ayuda alguna a la
economía argentina. Incluso si se alcanzase un acuerdo, no habrá
dinero adicional, únicamente el necesario para pagar al Fondo y a
otros acreedores oficiales, tales como el Banco Mundial.
Más
aún, Argentina no se enfrenta a la simple elección de aceptar o
rechazar esta "ayuda", sino a algo mucho peor: el FMI está
utilizando su poder a la cabeza del monopolio de acreedores
internacionales para prolongar la agonía del país. Los créditos
provenientes del Banco Mundial, de los gobiernos europeos e incluso
los préstamos diarios que cualquier negocio necesita para llevar a
cabo el comercio internacional están siendo retenidos hasta que el
FMI dé su consentimiento.
Este
punto es fundamental. Imaginemos que una persona se está ahogando y
que otra que pasa por allí no hace nada para salvarlo. Sería algo
moralmente reprochable. Pero, ¿qué diríamos si el que se está
ahogando está a punto de llegar a la orilla y el otro le da una
patada y lo tira de nuevo al río?
El
segundo caso es mucho peor, no sólo desde el punto de vista moral,
sino también práctico: el que se ahoga podría haberse salvado de no
ser por esta intervención exterior.
Es
muy sencillo, el FMI está practicando una suerte de extorsión
bastante brutal. Hace dos meses, el Banco Mundial debía liberar unos
700 millones de dólares de fondos para los desempleados, que en estos
momentos representan un cuarto de la fuerza de trabajo argentina. Pero
decidió esperar la aprobación del FMI.
En
una reciente visita a Argentina, me entrevisté con el doctor Néstor
Oliveri, un médico que dirige un consultorio para los pobres en el
partido de la Matanza, en las afueras de Buenos Aires. Señaló con el
dedo a unos niños que estaban atravesando un desagüe a cielo
abierto. "Luego se tocan la boca y se contagian con parásitos.
En este barrio la desnutrición entre los niños alcanza el 30%."
Y
cada vez es peor, en un país que hasta hace poco era de los más
ricos de América Latina.
¿Qué
está buscando el FMI en Argentina? Tras más de seis meses de
conversaciones y presiones, la cosa sigue sin estar clara. El gobierno
ha dado su acuerdo prácticamente a todo lo que le exigió el Fondo,
incluidos los drásticos recortes del gasto público (en especial el
de los gobiernos provinciales), y está reformando sus leyes sobre la
bancarrota para hacerlas más favorables a los acreedores. Y, sin
embargo, el FMI continúa cambiando sus objetivos y poniendo sobre la
mesa nuevas exigencias. Algunos analistas financieros están
convencidos de que el FMI está castigando deliberadamente al país
por no haber pagado su deuda externa, con vistas a desanimar a otros
que pudieran seguir el mismo camino.
Las
condiciones impuestas por el Fondo probablemente empeorarán la
crisis, dejarán sin empleo a cientos de miles de trabajadores y
reducirán la demanda conjunta en la economía. Durante cuatro años,
el FMI ha estado diciendo que ésta únicamente empezará a crecer si
se restaura la confianza de los inversores, sobre todo de los
extranjeros.
Pero
las medidas que ha recomendado para lograrlo, tales como el recorte
del gasto público, han debilitado todavía más la economía. Estas
políticas, por lo tanto, han logrado el efecto contrario. Y ahora, al
cortar el crédito de la mayoría de las fuentes mediante la extorsión,
el Fondo está acelerando el declive.
Contrariamente
a la mayoría de los países que llaman a la puerta del FMI, Argentina
tiene una balanza comercial excedentaria, lo cual significa que en
realidad no necesita financiación externa. Tampoco necesita dólares
para recomponer su sistema bancario, que ahora funciona en pesos.
En
otras palabras, el país es capaz de recuperarse por sí solo. En
estos momentos, el mayor obstáculo para reiniciar el crecimiento
puede que sea el propio Fondo. Conforme la crisis se acentúa, es
posible que Argentina necesite encontrar una manera de eludir al FMI.
Título
original: What Are They Doing to Argentina?
Autor:
Mark Weisbrot
Origen:
Counterpunch
Traducido
por Manuel Talens; revisado por Germán Leyens
Mark
Weisbrot es director adjunto del Center for Economic and Policy
Research, en Washington, D.C. Es autor (junto con Dean Baker) de
Social Security: The Phony Crisis (University of Chicago Press).

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