EL JOVEN RICO
(Sobre el dinero, I)
San
Mateo

Y
he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré
para tener la vida eterna? Y él le dijo: ¿Por qué me llamas
bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres
entrar en la vida, guarda los mandamientos. Dícele: ¿Cuáles? Y
Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás
falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á
tu prójimo como á ti mismo. Dícele el mancebo: Todo esto guardé
desde mi juventud: ¿qué más me falta? Dícele Jesús: Si
quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo á los
pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Y oyendo
el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas
posesiones. Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os
digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los
cielos. Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello
por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.