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Conozco
a pocos políticos con tanta capacidad para sacar partido a la
vida, incluidas las contrariedades, como Joaquín Almunia.
Nacido en Bilbao -nada menos-formado en el Deusto de los mejores
tiempos, forjado en el europeísmo de Bruselas cuando los españoles
no pisaban fuerte, dirigente de UGT cuando se practicaba la
doble militancia, dos veces ministro con Felipe González,
secretario general del PSOE cuando hizo falta y candidato a la
Presidencia de¡ Gobierno cuando la derrota dejó de ser dulce,
Almunia sigue siendo hoy un modelo de hombre de partido sin
veleidades escapistas. Preside la Comisión de Presupuestos del
Congreso y un Laboratorio de Alternativas en la Fundación de¡
mismo nombre, donde trabajan intelectuales progresistas, sin
comillas, con la finalidad de reflexionar sobre algunos de los
grandes temas que preocupan a la sociedad y que esperan la
respuesta de los políticos
Puestos
a buscar respuestas, Joaquín, dame alguna sobre lo que ha
ocurrido en Francia...
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Hay un conjunto de causas para explicar la caída de votos de
los socialistas franceses, y, en general, de la
socialdemocracia. Por un lado, un déficit político en la
globalización que provoca una falta de simetría entre el lugar
donde se producen los problemas y el sitio en el que se toman
decisiones. Y eso afecta más a la izquierda, que se nutre de
aquellos sectores de la ciudadanía que creen en la acción pública
y esperan que los estados intervengan para corregir
desigualdades, etc. La derecha cree más que el mercado lo
resuelve todo. Pero también ocurre que la izquierda no está
siendo capaz de presentar su propio proyecto diferenciado del
que la derecha presenta como el único que se puede realizar
dada la marcha de las economías.
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Parece que el entusiasmo por Europa empieza a aminorarse...
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Bueno, cuando se pregunta a los ciudadanos si quieren una Europa
que avance y sea fuerte contestan que sí, pero cuando ven el
actual modelo de Europa, como un lugar donde cada gobierno
nacional va a discutir sobre lo suyo, sabe a poco y, a veces,
provoca rechazos. la impotencia de Europa en el plano
internacional, como en el caso de Palestina, a pesar de los
encomiables esfuerzos de Javier Solana o Moratinos, no
contribuye a despertar entusiasmos.
Ha
sorprendido mucho el auge de los trotskistas en Francia, pero me
gustaría recordar que esa es la ideología del líder del
Sindicato de Estudiantes en España, Miriam Municio, que
demuestra una cierta capacidad de movilización juvenil.
Reconozco
que esas actitudes no me extrañan en la juventud, porque
corresponden a un sentido de rebeldía propio de¡ momento
generacional. Lo que me sorprende es que sea trotskista Arlette
Laguiller, que ya fue candidata a la Presidencia de la República
en 1974, hace veintiocho años, y, todavía más, que haya un
once por ciento de electores que hayan dado su apoyo a esas
candidaturas, abriendo un boquete para que se colara Le Pen.
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Seguramente
es que no se lo imaginaban...
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No; yo he visto a la señora Laguiller, la misma noche
electoral, diciendo en la televisión que estaba satisfechísima
de lo que había conseguido y que le parecía muy bien que
Jospin hubiera sido derrotado.
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Una de las conclusiones que parece haber sacado el PSF de la
derrota, es que se ha acabado la izquierda plural y hay
que apostar por la izquierda unida. Eso ya lo intentaste
tú, de alguna manera, en las elecciones en las que fuiste
candidato a la presidencia del Gobierno.
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Yo sostengo que, desde la caída del muro de Berlín, las
diferencias en el ser izquierda, con la división entre
socialistas y comunistas, han dejado de tener sentido. La única
diferencia válida es, ya, entre la izquierda que tiene vocación
de transformar desde el Gobierno la sociedad, y la que se
conforma con ser testimonial. Esa es la ventaja de la derecha
española, que todos van juntos.
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¿Por eso no tenemos un partido presente a la extrema derecha?
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Porque
la gente xenófoba o la ultra servadora que se opone a una
regulación moderna del aborto o de las parejas de la que
defiende privilegios insostenible Iglesia Católica, la que
quiere desmantelar todos los resortes progresistas de nuestro
sistema tributario, etc., todos esos votan al partido Popular.
De la misma manera que le votan otras muchas personas que dicen
estar acuerdo con esos planteamientos. Hay que reconocer que el
PP tiene suficiente dad para asumirlos a todos.
-¿No
será, también, que el PP es el que mejor se envuelve en
la bandera española frente a los nacionalismos?
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En España, desde la transición hasta ahora, no se había
producido una exacerbación del nacionalismo español, y la
extrema derecha no había tenido hueco. Ahora bien¡ desde que
el PP tiene mayoría absoluta, Aznar, conscientemente, está
volviendo al patriotissmo español, en lo que me parece una
deriva peligrosísima, porque le puede dar, quizás, votos a
corto plazo, pero le hace incurrir en una grave responsabilidad
con el futuro de este país.
Cuanto
antes cambie, mejor. El PSOE no debe cambiar, en este terreno,
el discurso que viene manteniendo desde la Constitución: el de
una España políticamente descentralizada que puede
identificarse con un Estado federal. la radicalización de Aznar
a lo que nos debe obligar es a un esfuerzo mayor para explicar a
los españoles que nuestro modelo es el que mejor se corresponde
con nuestra realidad social.
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¿ Fueron mejores los tiempos en los que PSOE y PNV gobernaban
juntos en Euskadi?
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Desde luego nunca he visto a la sociedad vasca más integrada en
su pluralidad que en aquellos años... Fue un tiempo muy
positivo, también, pese a todo lo que ahora se diga, en el
avance social contra el terrorismo y en la eficacia policial.
Recordemos que el gran fruto de
aquella coalición fueron los Acuerdos de Ajuria-Enea. los que
los frustraron, tanto desde el campo del nacionalismo vasco como
desde el español de Aznar, tendrán que asumir su
responsabilidad ante la historia. Hay que recuperar la capacidad
de dialogo, que no excluye la firmeza frente al terrorismo de
ETA.
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En ese camino, ¿es positivo ilegalizar a Batasuna?
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Muchos estamos convencidos de que la dirección de Batasuna está
ahí para seguir las ordenes de ETA. Por eso, en los años
ochenta el gobierno socialista no quiso que se inscribiera en el
Registro de partidos a HB. luego los jueces echaron para atrás
esa decisión... No estoy en contra de que se busque una solución
para impedir que un grupo de gentes se aúnen con la intención
de acabar con la democracia, pero quiero que quien impulse esa
medida sepa muy bien cual es el siguiente paso y tenga preparada
una estrategia política para impedir que la ¡legalización no
produzca más efectos negativos que positivos. Quiero que la
medida sea inequívocamente constitucional, y el proyecto del
gobierno tiene aspectos flagrantes de inconstitucionalidad.
Quiero que esa medida no se tome sin apurar hasta el final el
consenso de todos los partidos democráticos. Nada de eso está
en el proyecto de Aznar.
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Ya surgió la palabra consenso. ¿No crees que existe una parte
de la sociedad que opina que debe asumir la responsabilidad de
tomar decisiones el partido que gobierna, además con mayoría
absoluta, y que la oposición se reserve el papel de
alternativa?
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Creo que debe buscarse el acuerdo, hasta el límite, en
cuestiones que afectan a los elementos constituyentes de una
democracia, entre ellos el sistema de partidos. Y, viendo cómo
se comporta Aznar en este tema, pienso que si hubiera sido
presidente del gobierno en 1977 no hubiera legalizado al Partido
Comunista. Con una actitud tan prepotente como la suya, nuestra
transición no hubiera sido tan modélica. Ese talante
autoritario es el que está impidiendo que el Parlamento pueda
desarrollar su función de control del gobierno. Deberían
refrescar algunos conceptos sobre lo que es la democracia...
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¿Era necesario el Pacto sobre la justicia?
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No soy muy entusiasta de ese pacto, pero no tanto por su letra,
sino por lo que ha sucedido después. El Fiscal General se
comporta de forma todavía más arbitraria que antes de la firma
del pacto, la parte del CGPJ elegida por el PP tiene un
comportamiento más sectario que nunca, y en cambio no se ven
resultados prácticos en los servicios. Pero es que, además, el
Presidente del TC viene cometiendo atrocidad tras atrocidad cada
vez que le ponen un micrófono delante, como un Rafael Hernando
cualquiera, y tenemos un Presidente del Consejo de Estado que es
un tertuliano cancerbero de los argumentos del Gobierno. ¿Dónde
está, en ese cuadro, el espacio de la democracia, la defensa
del pluralismo político?
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¿Se roza la ilegalidad cuando se pregunta en el Parlamento por
los créditos que se pudieran haber concedido al vicepresidente
Rato o a su familia?
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Es imprescindible que cualquier persona pública esté dispuesta
a enseñar su patrimonio, la financiación de sus deudas, y, si
se me apura, dónde y cómo invierte su dinero. Más todavía un
miembro del Gobierno. Pero es curioso que Rato se incomode por
estas preguntas de la oposición, porque demuestra que es un
desmemoriado respecto a cuando ellos se sentaban en esos bancos.
Y, en cuanto a Rodríguez Ponga, basta saber que se relaciono
con un personaje como el Nelson ese, para asegurar que no es la
persona idónea para tener sus responsabilidades en Hacienda.
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¿El problema de fondo no será el continuo trasvase del sector
privado al público, y viceversa?
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Bueno,
creo que es obscena la forma de producirse en estos años de
gobierno de la derecha la confusión entre lo privado y lo público.
Y es obsceno que se crean, los que están en responsabilidades públicas
o privadas, en el derecho de tomarnos el pelo al resto. De hacer
lo que quieren, al margen de cualquier norma ética, o
jurídica en ocasiones, y encima pretender que no nos enteremos
de nada o que, si nos enteramos, permanezcamos callados. Por
este camino estamos abonando el descrédito de la democracia
ante los españoles. Estos días en los que ya estamos dando
vuelta a la declaración de la renta, es tremendo que muchas
personas digan que no van a pagar impuestos mientras quien esté
al frente de la Agencia Tributaria sea gente como Giménez Reyna
o Ponga...
-
En tu libro de Memorias, que recomiendo, te explayas
sobre las primarias que te tocó experimentar. Hoy, parece que
se han convertido en un estorbo..,
- Yo
no aliento a nadie a que se presente. En el caso de Valencia se
lo dije así a Ciscar, con quien me une una gran amistad,
a
posterior¡ de que tomara su decisión... Joaquín Leguina también
sabe que no estaría de acuerdo con que se presentara. Pero el
procedimiento en sí me parece bueno, siempre que se sepa en qué
momento se utiliza y con qué fin.
Esa
es la palabra. Fin de una charla tras la cual Joaquín Almunia
salió disparado para comprar cartuchos de impresora y el último
libro de Manuel Talens, del que le hablé con entusiasmo. No
quise hurgar demasiado en la herida del Athletic de Bilbao. Ya
nos veremos las caras en primera.
http://213.9.246.28/punto/siglo/historico/Sotillos/507%20almunia.htm
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