El velocista y el
fondista
Hijos
de un militar valenciano y de una alpujarreña, los hermanos Talens
han sido `descubiertos' como andaluces con el premio de la Crítica
FRANCISCO
CORREAL
Uno nació cu Tarifa
pero tenía
que
haber nacido en Granada. Al otro lo engendraron en Tarifa, viajaron
sus padres a Granada en tren y al día siguiente nació en esta ciudad.
"Casi soy ferroviario". Destinos cruzados los de Jenaro
(Tarifa, 1946) y Manuel Talens (Granada, 1948), como titula el
segundo de los 16 relatos de su libro Rueda
del tiempo con el que ha ganado el premio de la Crítica
andaluza. El último de esos relatos, Fin
de viaje, otra historia ferroviaria, se lo dedica a su
hermano Jenaro, ganador del mismo premio en la modalidad de poesía
con su libro Profundidad
de campo.
Jenaro
y Manuel son los dos hijos de un militar valenciano de 86 años de
edad, natural de Poliñá de Júcar, "uno de esos hombres
lanzados por la guerra como el mar lanza los objetos de un lado a
otro", en palabras de Manuel. El militar conoció en Granada a
Luisa, la madre de los escritores, granadina de Órgiva, el pueblo
real situado en algunos de los relatos de Manuel en las cercanías
de Artefa, su Macondo imaginario. El apellido y su curioso concepto
del cosmopolitismo los había ocultado como autores andaluces. "La tierra", dice
Jenaro, "donde mi padre ha vivido unas tres cuartas partes de su
vida".
Si
sus vidas arrancan con sendos cruces entre Tarifa y Granada, ahora
viven a unos setenta kilómetros de distancia. El narrador, en
Belley, cerca de Lyon, donde vive "de los aledaños de la literatura",
arropado por el éxito de crítica y público de su novela La parábola de Carmen la Reina, que le permitió dar el salto
y romper las amarras con su dedicación profesional a la medicina,
donde ejercía la especialidad de patólogo.
El
poeta reside en Gaillard, muy cerca de la frontera Suiza, que cruza
con mucha frecuencia para dar clases como catedrático en la
Universidad de Ginebra, donde incrementó los setenta alumnos que
asistían a las clases de Español hasta los
quinientos que existen en la actualidad. De su primer
matrimonio tuvo dos hijos: uno es profesor de Tecnología de los
Alimentos y el otro se dedica a la informática. Con su actual esposa,
Ángela Vallvey, ganadora del premio Nadal con la novela Los
estados carenciales, tuvo a Érika, su hija de doce años,
destinataria de una de las dedicatorias de la novela de su madre y
de un poema del libro premiado de su padre.
La dedicación respectiva de Jenaro y Manuel Talens a
la poesía y a la narrativa encuentra una insólita analogía
deportiva. Jenaro ya tenía
publicados cinco libros de
poesía cuando se retiró del
atletismo: formó parte del equipo español de cien y doscientos metros lisos y no acudió a los Juegos Olímpicos de México
68 porque una semana antes del viaje sufrió una rotura fibrilar en
Zamora. Tuvo que ver por televisión la eclosión del black power en el podio de
los 200 metros, cuando alzaron sus puños Smith, medalla de oro, y
John Carlos, de bronce, actualmente catedrático, como este Jenaro
juanrramoniano, aunque en la
especialidad de Química. "John Carlos era el mejor, pero estaba
centrado en la preparación de su espectacular acción
reivindicativa".
Manuel
Talens practicó el atletismo con menos fortuna, aunque corrió la
maratón de Montreal. "El
tiempo fue lamentable, pero
la experiencia maravillosa". No cree que la velocidad acompañe
al poeta y el fondo al narrador. Su hermano Jenaro es más
contundente. "Si tengo una idea para un argumento, escribo un
poema y en una página lo resuelvo. Ya tengo un hermano narrador y
estoy casado con otra como para meterme en camisa de once varas".
El velocista hizo una simbólica maratón para llegar a Córdoba a
recoger su premio. Dio sus clases en Ginebra, se despidió de sus
esdrújulas Ángela y Érika, voló a Valencia con escala
en Barcelona -"sólo hay vuelo directo a Alicante, será por la
presión de Benidorm"-, dio clases en la capital del Turia,
tuvo reuniones de cátedra, participó en el jurado que concedió el
Hiperión de poesía a Andrés Newman y ensalzó en Córdoba la poesía
de Mario López, para alborozo de cuatro de las cinco hijas del poeta
de Cántico. "La historia
de la poesía española es la poesía andaluza con algún apéndice",
dice quien hace casi treinta años dedicó a Cernuda su tesis
doctoral. "Ahora todo el mundo es cernudiano".
Otro
signo del cosmopolitismo de los hermanos Talens es que no sólo viajan
en aviones o
nacen en trenes, sino que se mueven entre idiomas. Jenaro
está traduciendo poemas del Nobel irlandés Sheamus Heaney; su
hermano Manuel, argonauta del ciberespacio, un libro del holandés
Geert Lovink sobre la corriente crítica de Internet.
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