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EL ESCRITOR
MANUEL TALENS EN EL I.E.S. "PÉREZ COMENDADOR"
José
Luis Muñoz
Bejarano
Profesor
de Lengua Castellana y Literatura
El
Aula de Literatura "José Antonio Gabriel y Galán" se inició
en el presente curso 2001-2002. Tuvo lugar el martes 20 de noviembre y
el escritor que nos visitó fue el granadino Manuel Talens (1948), que
además de escribir, también trabaja como traductor. Ha vertido al
castellano numerosos textos semióticos, filosóficos, científicos,
cinematográfico, narrativos, etc. Y, aunque su residencia la tiene en
Lyon (Francia), colabora asiduamente como columnista en la edición
valenciana de El País.
Autor
de dos novelas: La parábola de
Carmen la Reina,
1992 e Hijas de Eva, 1997;
También tiene dos obras de relatos breves: Venganzas,
1994 y Rueda del tiempo en las librería desde el mes de octubre. A estas
cuatro obras debemos añadir un cuento erótico publicado en una
colección de cuentos dirigida por Luis G. Berlanga que tiene por título
Cuentos eróticos de navidad.
Manuel
Talens vino a visitarnos, en una fecha muy singular, el 20 de
noviembre. Seguro que este 20 de noviembre, pero el de hace 26 años,
podría ser fuente de inspiración para alguna de sus narraciones
breves. Esta es de las fechas que uno recuerda muy bien qué hacía en
el preciso momento en que escuchó por la radio que Franco había
muerto. Si conocemos al autor y su obra literaria lo entenderemos
mejor. Ya que en su segunda obra publicada en 1994, Venganzas,
nos narra diferentes tipos de venganzas contra el franquismo. La
obra se desarrolla en la guerra civil y en la postguerra. Una de esta
narraciones, Ucronía, nos
narra una venganza contra Franco un tanto escatológica que se
desarrolla en Cáceres.
Publicó
su primera novela, La parábola
de Carmen la Reina,
a la tardía edad de 44 años. Con esta obra recibe el respeto de la
crítica que le considera como uno de los autores más sólidos de la
actual novelística española en legua castellana. Escritor discreto,
pero riguroso. Le podríamos definir como un escritor a
contracorriente, por lo que le veremos lejos de las listas de libros más
vendidos. Sin embargo, sí aparecerá firmando más de un manifiesto
donde se denuncien las injusticias o se pida la libertad de algún
encarcelado injustamente.
Se
educó en el nacionalcatolicismo de Franco, bajo una enseñanza
religiosa muy autoritaria y proselitista. Influye en su obra la
lectura que con frecuencia hace de la Biblia pero dando una visión
sacrílega e irreverente, de ahí que diga que su obra es una inversión
carnavalesca de este mundo. En sus relatos nos podemos encontrar a un
anarquista que descansa a la derecha de Dios, a un asesino que resulta
ser un cura castrense, a una persona despreciable por su acciones que
resulta canonizado, etc.
Su
postura ante la religión viene a ser la misma que toma Carmen,
personaje de su primera novela, cuando le regalan un estuche de
pinturas, decide tirar a la basura la pintura blanca porque no sirve
para nada.
Se
convirtió en escritor tratando de imitar a su abuela. Tiene razón
cuando dice que nuestras abuelas ya no nos cuentas relatos, que
vivimos rodeados de medios audiovisuales, estos no existían en los años
40-50 por lo que se acabará perdiendo la tradición oral. Las abuelas
son las trasmisoras, las guardianas de la tradición oral.
Su
prosa es cuidada, elaborada, fluida; recupera vocablos y palabras en
desuso. Confiesa que escribe muy rápido y que corrige con lentitud.
Que es capaz de escribir una novela de trescientas páginas en un año,
pero que necesita otros dos para corregirla, enriquecer el lenguaje,
perfeccionar las frases, evitar repeticiones y conseguir un cierto
ritmo. Esto es lo más difícil de conseguir, afirma, pues crear la
historia es lo más fácil…
Reivindica
la herencia picaresca, de ahí que su obra se inspire en El
Lazarillo y en El Quijote.
Rueda
del tiempo es
su última obra. Hace tan sólo un mes que la podemos encontrar en las
librerías. Dieciséis relatos de variada extensión. En su conjunto
está dedicado a sus tres hijos, pero cada uno de estos cuentos está
dedicado a una persona distinta.
En
su obra literaria se dan unas constantes que se repiten una y otra vez
en las distintas obras: fragmentos de maquis que le han llegado a través
de la tradición oral; anarquistas que aparecen en más de una ocasión
en las distintas obras (caso de Gabriel Porra, el famoso Buitre de
Granada), rasgos autobiográficos, la ciudad imaginaria de Artefa que
aparece citada hasta en la última obra que acaba de publicar. Otra
constante es que siempre aparecen médicos, personajes a los que trata
con mucho cariño y en las que algunas veces se puede ver cómo el
autor se identifica plenamente con ellos.
Agradecemos su
presencia en Instituto y le deseamos que siga escribiendo, pues los
lectores se lo sabremos agradecer.

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