¿Tenía
Colón visa de entrada en América?
Ricardo
Bada *
Lunes,
26 de marzo de 2001
De vez en
cuando, ciertamente dentro de alguna pesadilla, pero también
como ahora en la más dura y pura realidad, me vuelvo a
plantear la pregunta del millón: ¿tenía Cristóbal Colón
visa de entrada en América cuando vino a estas tierras? Y me
la he vuelto a plantear, como bien se pueden imaginar, a la
vista de una de las más recientes normas firmadas por el
virrey español José María Aznar. Si lo llamo virrey es
porque el poder auténtico ya saben ustedes que lo detenta el
imperio de las multinacionales, y los sedicentes jefes de
gobierno o presidentes de naciones lo único que hacen es
firmar aquello que las multinacionales les ponen por delante.
En este caso concreto se trata de que los ciudadanos
colombianos deberán contar con una visa para poder acceder a
las tierras de la llamada Madre Patria. Y ya sabrán ustedes
que ha habido una dignísima reacción de siete connotados
colombianos (Gabriel García Márquez, Fernando Botero, Alvaro
Mutis, Fernando Vallejo, William Ospina, Darío Jaramillo
Agudelo y Héctor Abad Faciolince), quienes le han escrito al
virrey Aznar en su condición protocolar de jefe del gobierno
español y le han dicho lo siguiente:
"Queremos explicarle, con el mayor respeto, por qué
nos parece un despropósito que su gobierno nos quiera exigir
un visado para pisar España, y por qué, en caso de que se
tome esta determinación, y mientras esté vigente, no
volveremos a visitar la península ibérica. (...) Con la
dignidad que aprendimos de España, no volveremos a ella
mientras se nos someta a la humillación de presentar un
permiso para poder visitar lo que nunca hemos considerado
ajeno". Hasta aquí la cita. Asimismo ha habido una noble
reacción de la clase intelectual española, y desde el pasado
miércoles se acumulan en el diario madrileño El País las
firmas de quienes protestan contra la inicua medida, al pie de
una carta suscrita por el novelista Manuel Talens, el editor y
periodista Juan Cruz y el justamente celebrado humorista
Forges. Ahora bien, modestamente creo que ninguna de las dos
cartas, por muchísimas decenas de firmas que se adhieran a
sus contenidos, harán mella en el ánimo del imperio
multinacional. De manera que los virreyes deberán aplicar
medidas con las que incluso es posible que en su fuero interno
no estén de acuerdo (ya se dan cuenta de lo bondadoso que
soy; mi agüela siempre lo decía: "¡ay que niño tan güeno!").
Y si se llegan a aplicar tales medidas, entonces no queda más
remedio que recurrir a la imaginación.
Yo le propondría, modestamente, sin creer haber
descubierto la pólvora ni el Mediterráneo, yo le propondría,
digo, al presidente Pastrana, que nos concediese la
nacionalidad colombiana, pasaporte incluido, a todos los
firmantes de la carta de protesta que están llegando al
diario madrileño. Obligándonos nosotros, a cambio, a
presentar en primer lugar ese pasaporte colombiano al llegar a
las fronteras de la susodicha Madre Patria. Y cuando se nos
rechazara por carecer de visa, presentar entonces el otro, el
pasaporte español, como si fuésemos dos personas diferentes,
para reducir al absurdo la estúpida medida decretada contra
Colombia. ¿Qué es un pasaporte sino la declaración en
bancarrota de los valores de solidaridad, humanismo y respeto
a los derechos humanos que dice defender la famosa civilización
occidental? Y volviendo al principio: ¿tenían o no tenían
visa de entrada en el Caribe, en el imperio azteca, en el
imperio inca, los señores Cristóbal Colón, Hernán Cortés,
Francisco Pizarro? ¿se les pidió visa en América Latina a
Juan Ramón Jiménez, a Luis Cernuda, a Manuel de Falla, a Américo
Castro y a todos los españoles de la diáspora republicana,
tras la guerra civil y el triunfo franquista? Y la verdad es
que no sigo porque siento que me sube la náusea.
* Ricardo Bada, periodista y escritor español, reside
en Colonia, Alemania.

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