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Tusquets
recupera "La parábola de Carmen
la Reina", de Manuel Talens
JUSTO BARRANCO
MADRID.
- "¡Manuel, va por ti!" Luis Landero
arranca una solea de la. guitarra que deja boquiabierta a la
audiencia: El ambiente de la madrileña Casa de Almería y las Alpujarras
se anima. Otro escritor, Alfonso Fernández Burgos, se decide a poner
su voz quebrada a las bulerías y los fandangos que interpreta el autor de "Juegos de la edad tardía",
quien antes de escribir fue profesional del
flamenco. Junto a ambos, botellas de vino semivacías.
Delante, más vino, queso, jamón y una unánimemente alabada
morcilla alpujarreña. El Manuel al que dedican las canciones es el
escritor Manuel Talens, que presenta, entre amigos, "La parábola de Carmen la
Reina", recuperada ahora por Tusquets. La novela relata siglo y
medio y cinco generaciones de un imaginario pueblo de las Alpujarras
granadinas, Artefa. Y entre las múltiples lecturas que admite, su
autor, Talens, destaca su paralelismo con la Biblia. Una Biblia
laica, eso sí, porque él no es creyente. La obra se articula en dos
partes, al igual que el Antiguo y el Nuevo Testamento, y cuenta con
personajes fácilmente equiparables a los del texto sagrado: entre
otros, los curas del XIX serían los fariseos
de antaño, los gitanos equivaldrían a los profetas y, planeando
sobre ellos, Carmen la Reina, el personaje mesiánico, la sosias de
Jesucristo. Una libertaria anarquista que acaba
"crucificada".
Y es que
esta inmensa parábola de trasfondo histórico, poblada por más de
cien personajes -tantos que el propio autor hubo de elaborarse un árbol
genealógico- pretende desteñir la imagen idílica de las
Alpujarras narrada por autores cono Gerald Brenan o Pedro Antonio de
Alarcón. "Desde luego fue, y supongo que sigue siendo, un
territorio marcado por la lucha de clases y yo pretendo dar la voz a
los perdedores de la historia", comenta Talens. Los perdedores de
una lucha paradójica: el inevitable apocalipsis final de la obra
coincide en el tiempo con la Revolución de Octubre y el autor escribe
que "sin
duda los hombres fueron creados para ser brevemente libres en el tris de las
batallas; volviendo a la esclavitud cuando atenazaban la victoria con las
manos".
Y hace
desfilar desde Lorca a Azúa, Muñoz Molina. Pero también
a "Gargantúa y Pantagruel" de Rabelais, una de sus
referencias principales y escatología por excelencia. El interés hispano
por la escatología lo prueba que tras inventar Talens en el libro una
historia para la famosa expresión "el coño de la
Bernarda", "Intervíu" lo llamó para conocer los
detalles y publicarla.
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