Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza, de
Donna Haraway. Madrid, Cátedra, 1995, 431 pp.
Donna
Haraway es una de las figuras más originales y controvertidas en el
heterogéneo campo de los estudios culturales de la ciencia y la
tecnología. Entre la historia de la ciencia, la crítica feminista y
el análisis social, la obra de Haraway constituye una lúcida e
incisiva reflexión sobre las complejas relaciones entre la ciencia,
la tecnología y la sociedad. Este libro recoge ensayos escritos por
la autora entre 1979 y 1989, y en ellos es posible rastrear la propia
evolución de su pensamiento desde una postura de corte
constructivista, articulada en torno a la producción de conocimiento
científico en primatología --área sobre la que ha publicado un
excelente libro monográfico (Primate Visions, 1989)--, hasta
su propuesta del término “cyborg”, a cuyo desarrollo
dedica su obra más reciente, para referirse a la naturaleza híbrida
de organismo y artefacto tecnológico que nos caracteriza como seres
de fin de milenio.
Entre estos
ensayos encontramos textos que pueden considerarse ya clásicos en un
campo disciplinar joven, el de los estudios sobre ciencia, tecnología
y género. En particular, el capítulo “Conocimientos situados: la
cuestión científica en el feminismo y el privilegio de la
perspectiva parcial”, publicado originalmente en 1988, constituye
una magnífica reflexión sobre la tensión existente en el análisis
feminista de la ciencia y la tecnología entre la contextualización
del conocimiento, que parecería implicar cierto relativismo, y el
compromiso político con la denuncia de los diferentes modos de
exclusión de la mujer del desarrollo científico-tecnológico, que
parecería más bien requerir un realismo crítico. La afirmación de
Haraway de que “la objetividad feminista significa, sencillamente, conocimientos
situados” (p. 324, cursivas de la autora), ha sido citada
posteriormente hasta la saciedad y ejemplifica los esfuerzos
feministas por esquivar el indeseable peligro del relativismo mediante
la revisión de nociones tradicionales como la de objetividad.
El
“Manifiesto para cyborgs” recoge la parte más peculiar y más
oscura de las propuestas de la autora. Los cyborgs, organismos
cibernéticos inspirados en la ciencia ficción, son los sujetos de un
mundo postmoderno en el que las fronteras se difuminan: entre lo
animal y lo humano, entre los organismos y las máquinas, entre lo físico
y lo no físico…. La tecnología hace posible estos sujetos de
identidad fragmentaria y puntos de vista contradictorios. Sin embargo,
lejos de denunciar nuestra impuesta naturaleza cyborg como una
perversión de la era tecnológica, Haraway prefiere subrayar las
potencialidades de la situación fronteriza y la visión desde múltiples
perspectivas para sus compromisos políticos con el feminismo y el
socialismo.
Los cyborgs
son seres contradictorios, inquietantes y sugerentes. Podríamos
aplicar exactamente los mismos adjetivos al libro de Haraway. Ciencia,
cyborgs y mujeres es un libro rico en imágenes y metáforas en el
que la autora expone sus propias luchas internas de un modo
apasionado. Difícilmente podrá el lector mantenerse indiferente a un
análisis tan penetrante de nuestra cultura tecnológica. Haraway
identifica magistralmente problemas, desestabiliza dicotomías,
deconstruye discursos…; pero la imaginería cyborg nos deja a
menudo con la sensación de encontrarnos ante una brillante explosión
de luz y ruido tan fascinante como estéril. Es difícil encontrar el
fundamento del optimismo poco complaciente que impregna los textos.
En la
traducción al castellano se han omitido los dos capítulos que abrían
la versión original y que se dedicaban al análisis contextual de la
primatología que Haraway tan magistralmente desarrolla en su primer
libro. A falta de una traducción de Primate Visions, es de
lamentar su desaparición. Por el contrario, resultan muy iluminadores
los tres ensayos de Jorge Arditi, Fernando Selgas y Jackie Orr que
aparecen al comienzo del libro y que facilitan la aproximación al
complejo universo de conceptos e imágenes que despliega Haraway.
También es de agradecer el buen trabajo que el traductor, Manuel
Talens, ha llevado a cabo con la difícil prosa de la autora.
Marta I.
González García,
Universidad
Complutense de Madrid
martaig@eucmax.sim.ucm.es
http://www.campus-oei.org/salactsi/teorema09.htm
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