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Una gala para la biodiversidad
CLAUDIA NAVARRO
La
cosa comenzó con vieiras gratinadas en la playa de Canet d'En
Berenguer. Mientras el cineasta Francesc Bellmunt celebraba el éxito
de su película Grácies
per la propina
compartiendo langostino con el novelista
Ferran Torrent, la actriz francesa de
porno
Joy
Karin's paseaba su palmito por el concurrido salón de banquetes con
una enorme cinta azul coronando su abultada cabellera.
Fallaron
los actores Karra Elejalde (que ensayaba en el teatro La
kabra tira al monte), Jordi
Mollá y Aitana SánchezGijón, que prefirieron saltarse el arroz
con mejillones ofrecido por los anfitriones de los VII Premios Turia
1997,
pues la noche iba a ser larga y había que reservar fuerzas para
echarse un baile en la piscina del balneario de Las Arenas.
Fernando
León, premio a la mejor ópera prima por Familia,
llegó a tiempo de hincarle el diente a un calamar,
que saboreó de espaldas al dibujante Andrés Rábago, El
Roto, premio especial Humor pese a su seria mirada. Ajeno
al achuchón que le daba Karin's al veterano actor Luis Ciges, el
catedrático Aurelio Martínez compartía mesa con varios representantes
de Nova Esquerra, que agradecieron, como todos los presentes, el
obsequio del equipo que capitanea José Vanaclocha: una cinta de vídeo
porno
con
recortable incluido.
La
periodista Concha García Campoy, recién llegada de Ibiza, bebía
su sorbete de limón acompañada de su marido Lorenzo Díaz, y el caigaquiencaiga
Juanjo de la
Iglesia, que acudió a la cita para oficiar de presentador de los
premios, junto a su compañero de programa Tonino.
La
intensa actividad desplegada por el fotógrafo de la Turia
García Poveda, El
Flaco, contrastaba
con la de su colega cubano Alberto Korda, que parecía echar de
menos una buena siesta en su casa de La Habana, aunque agradeció
sinceramente el premio especial Fotografía por su larga trayectoria
profesional, marcada por el retrato del Che.
La
cara del festival de cine de San Sebastián, Diego Galán, acudió a
por su premio a la mejor Contribución Cinematográfica y compartió
café con Cristina Almeida, premio a la mejor Contribución Cívica,
a quien su compañero Ricardo Peralta dedica un artículo en el número
especial de la cartelera, titulado La
democracia cotidiana.
Nadie
sabrá nunca lo que pensó el restaurador Emili Bermell (premio a la
Contribución Gastronómica) del esgarrat
que precedió a la
paella; que son muchos años de oficio y el paladar se hace exigente.
Pero fue fácil adivinar la calificación concedida al actor de porno
Nacho Vidal, a
juzgar por la ovación del auditorio.
El
escritor Manuel Talens, el realizador Ventura Pons, la revista Fotogramas,
el Espai Moma de
Carles Alfaro, Javier Tomeo (premio especial Literatura), el
guitarrista de jazz Carlos Gonzálbez, la artista plástica Carmen
Calvo, Amnistía Internacional, Jorge Martínez Aspar,
Xavier Sardá y
sus Crónicas
Marcianas, Joan
Monleón, Ensems, Postdata...
todos tuvieron
premio y trasnocharon de la mano de la Turia.
No
pudo estar Ricard Franco, fallecido recientemerte, y cuya película La
buena estrella fue
galardonada con premio a la mejor película, según la votación de
los lectores (esta misma mañana se proyecta el filme en los cines
Serrano con la presencia de uno de sus protagonistas, Jordi Mollá).
Los
críticos de la Turia se declinaron sin embargo por Secretos
del corazón, de
Montxo Armendáriz (mejor Película Española), y cómo no, por La
condesa Gamiani, mejor
Película Porno El
Rincón del Piu, cuyo
director, Luca Damiano, se dejó ver también por la fiesta. El lector
habitual de esta alocada cartelera sabe que un (5) es la máxima
puntuación que puede recibir un filme. Lo obtuvo Todos
dicen I love you, de
Woody Allen, y se llevó el premio la mejor Película Extranjera.
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