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Talens publica una novela de ambiente religioso y
tono picaresco
M.
Á. V., Madrid
Tres tradiciones narrativas han guiado la última novela de Manuel
Talens (Granada, 1948): los viajes, la iniciación sentimental como
itinerario interior y la picaresca cervantina. Situada en la
Valencia de principios de siglo y en ambientes religiosos, Hijas
de Eva (Tusquets) traza la historia de dos primas hermanas que, por caminos
bien distintos, coinciden en un convento de monjas. "La Iglesia", comenta el escritor, "ha tenido un
inmenso poder hasta hace bien poco y me interesaba reflejar su doble
moral, así como una cierta subversión de la realidad que se esconde
tras los aspectos retóricos".
Aunque confiesa que escribe desde joven, Talens publicó su primera
novela,
La
parábola de Carmen la Reina, con 44 años. Posteriormente editó
Venganzas,
un libro de cuentos con el fondo de la guerra civil, en Tusquets.
"Escribir bien es muy difícil y requiere mucho tiempo. No se
trata de que haya tenido una vocación tardía, sino que me decidí
tarde a publicar", señala.
Hermano
del poeta Jenaro Talens, el novelista puede vivir de la literatura
desde fecha reciente al compaginar su trabajo como novelista con el
de traductor de inglés y francés. "La traducción como
reescritura ayuda a la tarea de un narrador", dice.
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