LAS
MUJERES PÍCARAS
Manuel Talens enlaza con lo
mejor de la tradición clásica española
Con
su primera novela, «La parábola de Carmen Reina», el escritor
granadino obtuvo el beneplácito unánime de la crítica. «Hijas de
Eva» (Tusquets), la tercera, es un relato rotundo con el que su autor
se afianza en el panorama literario gracias a una prosa madura y a
un universo narrativo que enlaza con la novela clásica española.
«El libro responde a tres tradiciones novelísticas -afirma el
autor-, en él está presente la novela del desplazamiento o
correcaminos, los personajes van de un lado a otro, y en este sentido
es picaresca, pero también hay ecos de la novela sentimental con
derivaciones de la cervantina.»
Dos
mujeres, Fausta y Rosilda («personajes asimilados a pícaros
-comenta el autor-, puesto que su afán es situarse mejor en un mundo
hostil, no de cambiarlo, porque el pícaro no es revolucionario»),
primas hermanas sin saberlo, coinciden, ambas, en un convento de
Valencia
al
que llegan para librarse de sus respectivas familias. El convento no
resulta mejor que el hogar y, ambas, deciden unir sus destinos
escapando juntas y enfrentándose a todo tipo de aventuras. Al hilo de
la historia, aflora la dimensión crítica de Talens: «Me planteo
la escritura como una especie de ajuste de cuentas, como una manera de
subvertir la realidad retórica que nos rodea. El mundo nos lo
presentan de forma retórica y cuando uno lo mira por detrás ve que
la realidad es diferente. En este sentido es un ajuste de cuentas que,
por
supuesto, siempre es político. Todo acto humano al final lo es». El
autor borda un universo femenino en el que las dos protagonistas son
«dos caras de la misma moneda» y afirma que sus textos, aunque no
autobiográficos, suelen partir de una anécdota real, en este caso la
historia de una chica que se metió monja en los años veinte.
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