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Manuel Talens exhuma la picaresca
cervantina en su novela «Hijas de Eva»
Madrid. A. Astorga
El novelista Manuel Talens ha exhumado la picaresca cervantina en su
segunda novela, «Hijas de Eva» (Tusquets Editores), la historia de la casta
Fausta y su prima Rosilda, que emprenden una cruzada contra las ataduras (de
todo tipo) en la Valencia de principios de siglo. Talens narra la «lucha por la
superviviencia» en la selva urbana del asfalto...
Manuel Talens homenajea en «Hijas de Eva» a la novela itinerante, de
viajes, a la literatura de aprendizaje y al género picaresco-cervantino.
Eva es una metáfora de la vida. Dos primas hermanas se conocen en un asilo de
huérfanas de Valencia. Aspirantes al monjío para escapar de los absorbente
problemas familiares, deciden romper con todo, otean el horizonte y emprenden la
huida a lo «Thelma y Louise». Talens ha escogido una cita del «Génesis»
para dar título a su obra, «de cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso».
«He querido estudiar el incierto camino del árbol de la vida -sostiene-, que
es cuando ellas se lanzan al mundo. Mis dos personajes son una especie de hijas
metafóricas de Eva. Están en el mundo sometidas al hombre y tratan de romper
esas cadenas que les atrapan
Talens, autor de la novela «La parábola de Carmen
la Reina» y del volumen de relatos «Venganzas», no concibe la escritura más
que como un oficio que se aprende y se perfecciona. «Llega un momento en que
uno ya vive con. los personajes y sueña con ellos.
Todo es aprendizaje en la novela, de las cosas qué te preocupan y
también es una manera de educarse sobre la situación de una ciudad, sobre la
condición femenina... Hay que indagar, indagar...»
La literatura es un compromiso para Talens, con el tiempo que nos ha
tocado vivir, de la misma manera, añade, «que el periodismo o conducir un
taxi son también compromisos». Matizando que «hay gente buena y hay
literatura ligera», Manuel Talens aspira esclarecer entuertos: «Con cada libro
que escribo trato de responder a una inquietud, a un interrogante. Lo que pasa
que es que hay interrogantes que se pueden responder en un cuento dé quince páginas
y otros en una novela de trescientas. Y hacer setecientas páginas de un libro
en estos días en qué la gente no lee es casi una falta de educación. Yo no
escribo para buscar público». .
Pero
el relato continuará. Las «Hijas de Eva», Fausta y Rosilda (Thelma y
Louise) enfilan la ciudad de la Alhambra...Ya saben que (casi) todo es
posible en Granada.
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