El escritorio de Manuel Talens

LECTURAS AJENAS

Espíritu andante de doliente Continente

 por

Rodrigo Martínez Sandoval

 

 I

Continente de espíritu andante por sátrapas dividido,

tus entrañas roen élites y tecnocracias consulares;

son gobiernos indolentes que al pueblo tienen oprimido.

¿Cómo osan ostentarse como representantes populares,

cuando al pueblo hasta el sustento le han sustraído?

 

 

II 

¡Socios menores del imperio, meseros engreídos!

Del Espíritu chiapaneco la fortaleza no entienden,

pero se sienten ilustrados, gobernantes muy instruídos;

y al verlo, cual andante doliente,

no captan que la sangre hermana a pueblos que defienden,

con sus luchas, la dignidad de su gente.

 

 

 III

Ávidos de tecnología del extranjero

aplican tecnocráticas fórmulas, haciendo del Continente

un rosista Matadero(1).

Al ignorar El Recurso del Método(2) estos “sapientes”,

en el despojo han emulado el atraco del Tiburón a las Sardinas(3)

y en el espíritu de El Señor Presidente(4) no paran mientes.

 

 

IV

¡Des-almados,

por transnacionales capitaneados,

tan huérfanos de espíritu estan

que los recursos de La Suave Patria(5) tienen enajenados,

y en la entrega, éllos, desnaturalizáronse han!

 

 

V

             ¿Sabrán estos tecnócratas, por el neoliberalismo mareados,

del proceso que se da en ese Cambio de piel?(6)

                 Seguro que Las buenas conciencias(7) de los menores asociados

ignoran la lucha, contra el Uncle Sam, de Ariél(8)

 

 

VI

Son tecnocracias “globalizadas”,

oligarquías mixtas, nacionales y metropolitanas,

que, aliadas contra el pueblo en sus tranzadas,

por la Magna patria(9) se enseñorean, como el llanero por las sabanas.

 

 

VII

Hambreadores de la Nación Latinoamericana, 

su desgobierno obliga al espíritu de nuestro Continente                          

a andar por valles, cruzar desiertos y saltar murallas,

tropezando, a veces, con obstáculos en La región más transparente(10),

pero llevando consigo La casa y el ladrillo(11)

y dando Gracias por el fuego(12) al hospitalario amigo.

 

 

VIII

Demandan Los de abajo(13) en todo el Continente,

al ver que ni siquiera el alimento tienen por patrimonio ahora,

a las neoliberales Leyes de la noche(14)  dar muerte,

pues auspician la acción depredadora

de élites desarraigadas

y de transnacionales en Nuestra América(15) enraizadas.

 

 

 

IX

Buscando ser más que los tristes Herederos de la promesa(16)

los pueblos luchan por liberarse de esa doliente condición,

y rechazan de gobiernos neoliberales la vileza

de convertir en Huasipungo(17) a nuestra Gran Nación.

 

 

X

Es el talento de gobernantes tecnocráticos heterogéneos,

quienes, como granjeros orwellianos, a Los de abajo han igualado,

pues su obra, el hambre, a los pueblos hace homogéneos

desde La Plata y el Orinoco hasta el Bravo y Colorado.

 

 

XI

¡Oh América Latina, que a Bolívar nos diste,

a Juárez, Martí, Cárdenas, Camilo y Che, Marcos y Sandino,

cómo sufre tu pueblo, saqueado y triste,

emigrando por sus valles, ciudades y montañas, buscando su destino!

 

 

XII

Pero contra los obcecados tecnócratas hablará el espíritu latinoamericano

y con él triunfará la causa ciudadana, finalmente.

Aunque siente estar en un Mundo ancho y ajeno(18), cual araucano,

a este pueblo Cien años de soledad(19) lo explican universalmente

y en la Guerra del tiempo(20)  ya no seguirá de liderazgo huerfano,

pues La consagración de la primavera(21) pronto se hará presente.

 

 

XIII

¡Alas, élites mixtas, de costumbre vampirezca,

no más disfraces, se les acabó La Fiesta del Chivo(22)!

No se festinarán más en Las venas abiertas de América Latina(23),

pues  han dado ustedes sobrado motivo

para que el malestar social suba como la marea.

Ya desde Porto Alegre a Monterrey la inconformidad apadrina

al movimiento popular que, cual Llano en llamas(24), con fuerza centellea

por Tierra del Fuego, las pampas y el Gran Sertón(25),

por las extensas sabanas de Doña Bárbara(26), donde el ánimo ardiente

de Las lanzas coloradas(27) enardece el descontento

que como vendaval llega hasta tierras mayas.

 

Allí se trepa a Los Altos y se adentra en La Lacandona,

en cuyo corazón verde oscuro Don Durito(28) inyectó energía vital

al silencioso Oficio de las tinieblas(29), llevando su grito enhiesto

a La Suave Patria toda que, como Pueblo en vilo(30), no halla sosiego

ante la injusticia y la rapiña que por doquier se entronan.

  Entristecida su alma por la rapiña sin igual,

clama para los saqueadores ejemplar castigo.

Poner un alto a la impunidad, partera de la corrupción,

y llamar a cuentas a tanto Borgia latinoamericano,

que sin escrúpulos y ofensivo derroche mundano

han malgastado las riquezas de la Nación.

 

Todo ello en connivencia animosa de sus norteños mentores

con quienes prohijaron el “estamento gerencial extranjero(31)

para imponer el dogma de “la mano invisible” y con esquemas

enajenantes del Siglo XVIII apropiarse en el XX de nuestro dinero,

pues el “dejar-hacer” y “dejar-pasar” fueron mesquinas estratagemas

que impulsaron inhumanamente estos globalizados depredadores.

 

El clamor de los olvidados pide a La Maestra Normal (32) ese maleficio

terminar, llevar a Ariél para sembrar alivio en nuestras Vidas secas(33)

           que en todo el Continente son el fruto de las fórmulas te-ele-ceanas,

            promesas modernizantes que resultaron enajenantes, pues ya sabemos

           que el supuesto ingreso al Primer Mundo fue un espejismo,

           cual Corona de sombra(34) que deslumbra al ingénuo y ciega al estulto.

 

            Viene el fin, ya vemos, de las malas Noticias del Imperio(35)

y de la perversa alineación de monetaristas criollos desubicados.

El pueblo ya está desesperado y ahora El gesticulador(36)

posmoderno será,  por sus desvaríos y no por su ingenio,

de tan desgarrador paradigma el enterrador,

pues su descerebrado gobierno, lleno de desplantes alocados,

contribuye por partida doble a extremar la pobreza

y la insultante concentración de la riqueza.

No es lo mismo, ya se ve, entronarse en un pequeño rincón del Bajío

que pretender ser síntesis de la pluralidad nacional.

Ésta exige decoro y prudencia al Aquiles que del vacío

ha de salvar a la Suave Patria, puesta Al filo del agua(37) tal

por los excesos te-ele-ceanos que sin rubor eclipsan la apertura

de Malinche al extranjero, gracias a la dejadez de neoliberales

de  identidad perturbados y por los espejos

de la Ivy League deslumbrados.

 

El pueblo mantiene la esperanza, no quiere Morir en el Golfo(38)

de la hambruna y de la deshonra nacional

y prefiere la sencillez humana de Don Segundo Sombra(39)

y de Martín Fierro(40).

 

Por ello le exige a los neoliberales la humana Tregua(41)

para el espíritu aliviar y en el centenario Macondo el alma reposar.

 

Espera la gente que aquellos reflexionen sobre El tamaño del Infierno(42)

antes que el destino los alcance, y llegue el día en que se les va a juzgar.

Seguro ignoran estos indolentes el suplicio que en el dantesco averno

padecen sus antiguos congéneres, sus hermanos en el mal obrar.

 

Ellos bien saben que Don Durito a todos ha aleccionado,

desde La Patagonia hasta La Frontera de Cristal (43),

para construir una Patria donde nadie sea discriminado

y también perciben el malestar que avanza como torbellino en espiral.

           

(Este horizonte quizá a muchos improbable les parezca,

pues fuerte es la tutela imperial que a los criollos “globalizados” apadrina,

pero el espíritu de Juárez, Martí, Cárdenas, Sandino, Camilo Torres,

Che y Marcos con fervor campea;

y el pueblo, una vez resuelto, es como La vorágine(44) que todo arrolla.

 

Playas de Tijuana, B.C., diciembre 27, 1997; marzo 27, abril 28 y septiembre 22, 2002

 

 

Referencias

 

 

             Obra                                       Autor                                País

 

1.   El Matadero                          Esteban Echeverría              Argentina

2.   El recurso del método         Alejo Carpentier                    Cuba

3.   El tiburón y las sardinas     Juan José Arévalo                Guatemala

4.   El Señor Presidente            Miguel Angel Asturias          Guatemala

5.   La Suave Patria                    Ramón López Velarde         México

6.   Cambio de piel                     Carlos Fuentes                      México

7.   Las buenas conciencias      Carlos Fuentes                    México

8.   Ariel                                        José Enrique Rodó              Uruguay

9.   Magna Patria                         José Martí                            Cuba

10. La región más transparente Carlos Fuentes                     México

11. La casa y el ladrillo               Mario Benedetti                   Uruguay

12. Gracias por el fuego              Mario Benedetti                   Uruguay

13. Los de abajo                           Mariano Azuela                   México

14. Las leyes de la noche           Héctor Murena                    Argentina

15. Nuestra América                    José Martí                           Cuba

16. Herederos de la promesa       Héctor Murena                    Argentina

17. Huasipungo                            Jorge Icaza                          Ecuador

18. Mundo ancho y ajeno             Ciro Alegría                          Perú
19. Cien años de soledad             Gabriel García Márquez      Colombia
20. Guerra del tiempo                   Alejo Carpentier                   Cuba

21. La consagración de

      la primavera                            Alejor Carpentier                 Cuba

22. La Fiesta del Chivo                 Mario Vargas Llosa             Perú

23. Las venas abiertas de