Pasado el periodo de las vacaciones aquí
estoy de nuevo en el tajo. Del texto que sigue, que va para mis amigos
de allá abajo, deseo retener las últimas palabras. Salud, Manuel
Latinoamericanos
Eduardo Galeano
Dicen que hemos faltado a
nuestra cita con la Historia, y hay que reconocer que nosotros
llegamos tarde a todas las citas.
Tampoco hemos podido tomar
el poder, y la verdad es que a veces nos perdemos en el camino o nos
equivocamos de dirección, y después nos echamos un largo discurso
sobre el tema.
Los latinoamericanos tenemos
una jodida fama de charlatanes, vagabundos, buscabroncas, calentones y
fiesteros, y por algo será. Nos han enseñado que, por ley del
mercado, lo que no tiene precio no tiene valor, y sabemos que nuestra
cotización no es muy alta. Sin embargo, nuestro fino olfato para los
negocios nos hace pagar por todo lo que vendemos y nos permite comprar
todos los espejos que nos traicionan la cara.
Llevamos quinientos años
aprendiendo a odiarnos entre nosotros y a trabajar con alma y vida por
nuestra propia perdición, y en eso estamos; pero todavía no hemos
podido corregir nuestra manía de andar soñando despiertos y chocándonos
con todo, y cierta tendencia a la resurrección inexplicable.
(De Patas arriba. La escuela del mundo al revés,
Siglo Veintiuno de España Editores 1998).