LOS
INTELECTUALES Y ARTISTAS NORTEAMERICANOS CONTRA LA GUERRA DE
BUSH
Piden
en desplegado del NY Times rechazar la represión
desatada por el 11 de septiembre
Llaman intelectuales y artistas de EU a la resistencia contra
la guerra
Gore Vidal, Robert Altman, Susan Sarandon y Noam Chomsky,
entre los más de 4 mil firmantes
DE LA REDACCIÓN
Nueva York, 19 de septiembre. Más de 4 mil artistas,
intelectuales, académicos y líderes religiosos
estadunidenses lanzaron este jueves un llamado a resistir las
políticas de guerra y represión del gobierno de George W.
Bush promovidas desde el 11 de septiembre del año pasado.
Tras insistir en que el mandatario y su gobierno no hablan a
nombre de todos, los firmantes de la carta abierta sostienen
que su declaración es para informar al mundo que no todos los
estadunidenses están de acuerdo con las directrices de la
Casa Blanca e invitan al pueblo a resistir esas políticas.
Entre los firmantes están Gore Vidal, Robert Altman, Susan
Sarandon, Laurie Anderson, grupo Ozomatli, Edward Said, Kurt
Vonnegut, Martin Luther King III (hijo del asesinado líder de
derechos civiles), Howard Zinn y Noam Chomsky.
Los organizadores de esta iniciativa publicaron hoy un
desplegado en una página del New York Times, que tienen la
intención de darlo a conocer en varios periódicos más. A
continuación, el texto íntegro:
"No en nuestro nombre" (Llamamiento de intelectuales
y artistas estadunidenses contra la guerra).
El Presidente Bush ha dicho: "Estás con nosotros o
contra nosotros". Esta es nuestra respuesta.
Que no se diga que en Estados Unidos la gente no ha hecho nada
cuando su gobierno ha declarado una guerra sin límites y ha
instaurado nuevas medidas represivas. Los firmantes de este
llamamiento invitan a la población a resistir las políticas
y las directrices generales que han emergido tras el 11 de
septiembre y que ponen en grave peligro a los pueblos del
mundo.
Nosotros creemos que las personas y las naciones tienen
derecho a determinar su propio destino, libres de cualquier
coerción militar de las grandes potencias. Creemos que todas
las personas detenidas o perseguidas por el gobierno
estadunidense deben tener los mismos derechos. Plantear
preguntas, criticar y disentir son actitudes que deben ser
valoradas y protegidas. Entendemos que estos derechos y
valores están siempre cuestionados y debemos luchar para
conseguirlos.
Creemos que las personas con conciencia deben asumir la
responsabilidad de las acciones de sus gobiernos, y ante todo
oponernos a las injusticias cometidas en nuestro nombre.
Invitamos a los estadunidenses a RESISTIR frente a la guerra y
la represión que han sido lanzadas sobre el mundo por la
administración de Bush. Es injusta, inmoral e ilegítima.
Decidamos hacer causa común con los pueblos del mundo.
Contemplamos con angustia los terribles acontecimientos del 11
de septiembre del 2001. También hemos llorado las miles de víctimas
inocentes y nos hemos horrorizado ante la terrible carnicería,
que nos ha traído a la memoria escenas similares en Bagdad,
Panamá o, hace una generación, en Vietnam. Como millones de
estadunidenses, nos hemos preguntado cómo es posible que algo
así haya ocurrido.
Pero mientras el dolor estaba apenas en sus comienzos, las más
altas instancias han desencadenado su espíritu de venganza.
Han acuñado una consigna simplista: 'buenos contra malos',
que inmediatamente ha sido adoptada por medios de comunicación
sometidos y acobardados. Nos han dicho que el mero hecho de
plantear preguntas sobre estos terribles sucesos rozaba la
traición. No debía haber debate alguno. No había lugar para
dudas éticas o políticas. La única respuesta posible era la
guerra en el exterior y la represión dentro de casa.
En nuestro nombre, la administración Bush, con la casi
unanimidad del Congreso, ha atacado Afganistán y se ha
arrogado, junto con sus aliados, el derecho de destruir
fuerzas militares en cualquier lugar y momento. Las brutales
repercusiones se han hecho sentir desde Filipinas hasta
Palestina, donde los tanques y los bulldozers israelíes han
trazado un terrible sendero de muerte y destrucción. Y el
gobierno se dispone ahora a emprender una guerra total contra
Irak, país que no tiene ninguna relación con los hechos del
11 de septiembre. ¿Qué clase de mundo será este si se
permite al gobierno de Estados Unidos lanzar comandos,
asesinos y bombas donde quiera que se le antoje?
En nuestro nombre el gobierno ha creado en Estados Unidos dos
clases de ciudadanos: aquellos a los que al menos se les
prometen los derechos básicos del sistema judicial y aquellos
que ahora no parecen tener derecho alguno. El gobierno ha
arrestado a más de mil inmigrantes y los ha encarcelado en
secreto y sin límite de tiempo. Centenares de personas han
sido deportadas y centenares siguen en prisión. La situación
trae el recuerdo de los infames campos de concentración para
japoamericanos de la segunda guerra mundial. Por primera vez
en décadas los procedimientos de inmigración someten a
determinadas nacionalidades a un tratamiento desigual.
En nuestro nombre el gobierno ha desencadenado una oleada de
represión en la sociedad. El portavoz del presidente ha
intimidado a la gente diciendo que 'tengan cuidado con lo que
dicen'. Los artistas, intelectuales y profesores disidentes
ven sus puntos de vista distorsionados, atacados y eliminados.
La llamada Patriot Act, junto a un sinfín de medidas
similares en los diversos estados, da a la policía nuevos y más
amplios poderes de investigación y secuestro, con cobertura
de procedimientos secretos.
En nuestro nombre, el Ejecutivo ha usurpado constantemente los
papeles y funciones de las otras ramas del gobierno. Una orden
ejecutiva ha puesto en funcionamiento tribunales militares.
Una firma presidencial basta para definir como 'terrorista' a
determinado grupo de personas. Debemos tomar muy en serio a
los gobernantes cuando hablan de una guerra que durará una
generación y de un nuevo orden interior. Nos hallamos ante
una nueva política imperial hacia el mundo y una política
interior que genera y manipula el miedo para limitar los
derechos.
Hay una estrategia mortal en los sucesos de los últimos
meses, que debe ser vista como lo que es, frente a la cual hay
que resistir. Demasiadas veces en la historia la gente ha
esperado para resistir hasta cuando ya era demasiado tarde.
El presidente Bush ha declarado: 'O con nosotros o contra
nosotros'. Esta es nuestra respuesta: nos negamos a que hable
en nombre de todos los estadunidenses. No entregaremos
nuestras conciencias a cambio de una hueca promesa de
seguridad. Decimos no en nuestro nombre. Nos negamos a ser
parte de estas guerras y rechazamos todas las acciones
emprendidas en nuestro nombre o por nuestro bienestar.
Tendemos la mano a quienes en el mundo sufren como
consecuencia de estas decisiones. Demostraremos nuestra
solidaridad de palabra y con hechos.
Los firmantes de este llamamiento invitamos a todos los
estadunidenses a unirse a este desafío. Aplaudimos y
apoyamos las protestas en curso, a la vez que reconocemos la
exigencia de hacer mucho más para poner fin a esta locura.
Nos inspiramos en la decisión de los reservistas israelíes
que, asumiendo un riesgo personal, declaran que hay un límite
y se niegan a servir en Gaza y en los territorios ocupados.
Nos inspiran numerosos ejemplos de resistencia y conciencia
que nos ofrece la historia de Estados Unidos: desde los que
combatieron la esclavitud hasta los que pusieron fin a la
guerra de Vietnam incumpliendo órdenes, negándose a
incorporarse a filas y apoyando a los que resistían.
No permitamos que el mundo que nos contempla se desespere por
nuestro silencio y nuestra incapacidad de acción. Hagamos que
pueda sentir nuestro compromiso: resistiremos frente a la máquina
de guerra y represión y haremos todo lo posible para
detenerla entre todos.
Firman: Susan Sarandon, actriz; Kurt Vonnegut, escritor;
Robert Altman, director de cine; Gore Vidal, escritor; Danny
Glover, actor; Barbara Kingsolver, autora; Marisa Tomei,
actriz; Russell Banks, autor; Alice Walker, autora; Aaron
MacGruder (Boondocks), caricaturista; Jane Fonda, actriz;
Ozomatli, banda de rock de Los Angeles; Oliver Stone,
director; Laurie Anderson, compositora, dramaturga; Amy Ray,
de Indigo Girls; Ani DiFranco, cantautora; Eve Ensler,
dramaturga; Pete Seeger, cantautor; Angela Davis; Noam Chomsky;
Howard Zinn; Edward Said; Brian Eno, músico; Steve Earle, músico;
Tony Kushner, dramaturgo; Martin Luther King III; Gloria
Steinem; Mark Strand, poeta, y cuatro mil firmas más.
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INGLÉS, VAYA A LA PÁGINA WEB DE 'NOT IN OUR NAME'
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