Memorias de un tiempo sombrío
Aproximación «malévola» de Manuel Talens a los primeros años del franquismo
Ramón Sánchez Lizarralde
Venganzas
Manuel Talens
Tusquets, Barcelona, 1994
250 páginas
Dos años después de su presentación con La parábola de Carmen la
Reina, Manuel Talens
vuelve con este volumen de relatos, cuyo hilo conductor es las diferentes formas y estilos
de venganza que las criaturas que los protagonizan ensayan ya con calculada frialdad.
El libro está dividido en dos partes, Tiempos nubosos y Tres historias de amor. Los
primeros, flotando entre la ironía y el sarcasmo y, a veces, rozando la escatología; las
segundas, indagando entre las posibilidades de la pasión amorosa, pero siempre sujetas al
halo vengativo que impregna el conjunto. Todas las historias giran o se desarrollan en
torno a la guerra civil y a sus desastres, a los años sombríos que la siguieron, en el
curso de los cuales luchan por la existencia los seres que Talens inventa o rescata. Es en
esa época ominosa en que las gentes vieron morir a sus seres queridos, extraviarse sus
aspiraciones y muchas veces las bases en que se fundaban sus principios, el caldo de
cultivo en que germinan esos impulsos vengativos a que el autor remite una y otra vez, en
su Granada natal, asfixiada bajo la mordaza del primer franquismo. El propio libro es una
venganza también; la de Talens contra quienes hicieron irrespirable el aire de su hermosa
ciudad, contra la sordidez a la que se condenó a sus habitantes. Aunque, naturalmente, no
se trata de relatos de época al uso. El autor contempla aquellos hechos en la distancia,
sin la parcialidad del que tomó parte, pero con el apasionamiento del que reconoce a los
seres concretos que los padecieron. Son los personajes quienes relatan su propia historia,
descarnadamente, exponiendo sus odios y sus amores, el proceso de fermentación de
frustraciones, ofensas y decepciones que dan lugar, según la peculiar constitución
espiritual de cada cual, a la naturaleza personal e intransferible de cada venganza
particular...
Manuel Talens logra con estos ingredientes un libro importante, distinto por el tono y el
alcance de los intentos de acercamiento literario a esa época brutal que se han hecho
hasta ahora. Y con ello abre un camino para la recuperación de un objeto narrativo que
había ido siendo abandonado por miedo, por hastío de los prismas utilizados para
abordarlo, pero que tiene todavía mucho que ofrecer. No podemos entrar siquiera en una
mínima descripción de los relatos que nos ofrece este volumen; digamos no obstante que,
pese a algún probable exceso, todos son contundentes, logrados, algunos verdaderamente de
antología, como el titulado Resurrección de la carne. Con ellos el autor confirma las
expectativas que despertó con su primera novela, al tiempo que contribuye a la
indagación literaria en la peculiar constitución espiritual de los españoles de un
tiempo del somos herederos obligados.
|
|
El Mundo-La Esfera, sábado 19 de noviembre
de 1994 |
|