El escritorio de Manuel Talens

 

Venganzas. Tusquets Editores.El talento para la venganza
Mariano Arias

Venganzas
Manuel Talens
Tusquets, Barcelona, 1994
250 páginas


Con su primera novela, La parábola de Carmen la Reina (1992), Manuel Talens irrumpió con fuerza en la narrativa española. Su prosa original, potente diríamos, fue muy bien acogida por el público y le valió el beneplácito de la crítica especializada, que saludó la obra con entusiasmo. De tal modo se le concedían los honores, tan poco frecuentes cuando se trata de una ópera prima, a un autor calificado de inusual, sorprendente y creativo. El pulso narrativo desplegado en La parábola... anunciaba, desde luego, una continuidad, prometía de hecho una confirmación. Puede afirmarse que la nueva entrega, en un género como el relato, confirma las primeras impresiones.

Talens, granadino y médico de profesión, está armado de una madurez literaria que ha esperado a desplegar sus velas para la narrativa a la madurez biológica (nació en 1948). En este conjunto de relatos, que él titula Venganzas, revela su lenguaje sólido, culto, preciso, para dotar a las narraciones de la atmósfera deseada a fin de seducir y atrapar al lector. No son doce relatos desligados, sino unidos por una temática común y entregados en dos bloques, Tiempos nubosos y Tres historias de amor, y en ellos planea siempre el tema principal que da titulo al libro.

La ambigüedad, la sorpresa, la recurrencia a la erudita vida libresca del autor, o el sexo y el amor conforman las historias fechadas en la franja histórica de los años veinte a la posguerra española, dejando en ella constancia de la guerra civil y de la violencia manifiesta. En la misma voz, un yo hablando de un pasado reciente, un yo implícito descubriendo las alegrías y las penas de personajes envueltos en la lucha por la vida, con el fondo de Granada y el desencuentro de sus vidas, recurriendo cíclicamente al horror de la guerra (ejemplificado singularmente en el asesinato de Federico García Lorca, recordado en dos de los relatos, «El Circo de este Mundo» y «Señorita Custodia»).

Esta variada muestra es revestida de ingenio y técnica en su elaboración, desde la primera de ellas, «Fascis, fascis», un alarde literario en homenaje al Lazarillo de Tormes, hasta el segundo de los bloques (tres historias de amor, tres modos de amar). Pero el yo narrador juega con la sorpresa final, se sitúa como cronista personal y se atreve, entre la ternura y la ironía, a entregarnos su visión personal: «Al final, todos hemos sido perdedores» (p. 214), dice en «Señorita Custodia» refiriéndose a quienes han sobrevivido a la guerra civil. También enseña otras veces una concepción de la existencia que él ha aplicado en uno de los más bellos relatos, «Venganzas en forma circular», pero que invade en la práctica la propia estructura del libro, con ecos borgianos-reconocidos: «Los seres humanos vivimos en tiempos convergentes, divergentes o paralelos, y hasta un azar (...) para que los destinos de varias personas -que hasta entonces se ignoraban- lleguen a mezclarse entre sí, desatando una serie de sucesos circulares» (p. 99).

Tríada vivencial, ésta por la que apuesta el autor, inseparable de una visión trágica que logra las páginas más bellas («Señorita Custodia» o «Hasta que la vida nos separe» son un ejemplo). En «El martirio de San Sebastián», el protagonista dice: «¿Por qué los hombres se empeñan vanamente en ocultar que las cosas sólo cambian en apariencia, que la vida es tan horrorosa como la muerte?» (p. 71). Concepción circular, recurso al azar también, sin esconder la felicidad de los precisos instantes en que el amor parece vencer a la adversidad, a la guerra o a la misma muerte: «...Habla necesitado caminos tortuosos, muertes, separaciones, una guerra y esta interminable posguerra hasta llegar al beso de su consumación» (p. 245). En cualquier caso, el pulso narrativo de Talens se mantiene firme, y también su voz granadina.

 

La Nueva España, ¿fecha?

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© Manuel Talens 2002