El escritorio de Manuel Talens

 

Venganzas. Tusquets Editores.Doce maneras de vengarse
Susana Cella

VENGANZAS, por Manuel Talens
Tusquets, 1994, 250 páginas.


El grandioso Manuel Talens, autor de la novela La parábola de Camen la Reina, presenta en Venganzas un conjunto de doce relatos divididos en dos partes, tituladas “Tiempos nubosos” y “Tres historias de amor”. La consigna que vocifera uno de los personajes, un funcionario franquista, “¡España una, España grande, España libre!”, caracteriza irónicamente el escenario donde se cuenta una historia en proceso, en doble sentido: tanto se trata de mostrar el transcurso de los acontecimientos como de enjuiciarlos. En vertientes diversas, a veces apegadas al realismo (“Jesús Galarraza'”, “Deudas de guerra'”), al relato grotesco (“Resurrección de la carne”), al análisis psicológico (“Hasta que la vida nos separe”), a lo fantástico-maravilloso (“Ucronía”), hay siempre algo que subyace, una suerte de mal endémico que se filtra por todas partes: en los dramas pasionales, la heroica inmolación, la hipocresía religiosa, algún milagroso desenlace que no tuvo lugar en la realidad, una liturgia del asesinato y fracasadas historias de amor en contrapunto con la permanente denuncia de los crímenes -inmediatos y a largo plazo- de los fascistas, haciendo la cuenta de martirios y frustraciones.

En un ambiente asfixiante por la represión ideológica y la preeminencia religiosa. emerge la venganza múltiple y expandida en direcciones tan variadas como lo son los relatos, sus estilos y protagonistas: sed de venganza, venganza contra el otro, venganza del destino, venganza de los vencedores. Justamente ubicado en el centro de la sucesión de los cuentos. “Venganzas en forma circular” puede pensarse corno la cifra de ese síntoma. Menos una lógica común de las acciones que una huella a examinar. Talens se instala así en un lugar de investigador que indaga y manipula un rastro y lo hace cambiar de forma para que en cada faceta devele otra zona del malestar. Y el gran malestar es la Guerra Civil y su desenlace. Por lo tanto, en este minucioso sondeo no aparecerán principalmente los grandes acontecimientos -aunque sí figuras centrales como Franco o García Lorca- sino más bien las “pequeñas historias” heroicas o intimas, o las dos cosas, de otros personajes envueltos en la marea arrasadora de vidas e ideas de la posguerra, entre movidos por fuerzas que no controlan y tentando algún destino propio.

Talens acude además, para tramar sus relatos, a la tradición literaria, a los clásicos del Siglo de Oro, en especial, y también –lo que le da un ritmo particularmente dinámico y vívido- a los dichos y expresiones populares, en especial de Granada. Importa finalmente destacar otra referencia, un escritor del que, según parece, no supo captar visibles rasgos. Para constatarlo basta leer “Espejo deformado por el tiempo'”, una especie de concreción poco feliz de la figura de Jorge Luis Borges, de su tan citado Pierre Menard, de su irónica y corrosiva escritura, al atribuirle frases como ésta: “No hay orden ni justicia. El mundo avanza hacia su perdición por haber olvidado lo que es la autoridad”.

 

Página 12, Buenos Aires, 16 de julio de 1995

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