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Insect Dreams (The Half Life of Gregor Samsa)
Marc Estrin
Bluehen Books, New York 2002, 464 páginas
STILLBORN
NOVEL
MANUEL TALENS
Gregor
Samsa, el héroe insecto de La metamorfosis, de Franz Kafka,
continúa su vida en esta novela, actúa en un circo de Viena, va a
Estados Unidos, interviene en la política y contribuye a su pesar en el
holocausto nuclear.
Marc
Estrin, dice la contraportada de este libro, es escritor,
violonchelista... y activista. Esto último se nota en cada una de las páginas
de su primera novela, Insect Dreams. Es evidente que Estrin ha
buscado diseñar un gran fresco acusador contra la política
imperialista y desalmada de su país y, por extensión, contra la maldad
del resto de la humanidad. La empresa valía la pena, está claro, pero
lo que ya no lo está tanto es por qué decidió hacerlo con la
cucaracha Gregor Samsa, el personaje de Kafka que menos le convenía, y
ello a causa de lo inverosímil que resulta el entramado.
La
lengua inglesa llama stillborn al nacimiento de un feto que murió
en el útero. Esta novela, a mi parecer, murió ya en el estado de idea
y su nacimiento en papel no deja de recordarle al lector que era
imposible revivirla. Y no es que carezca de momentos estupendos, que los
tiene en abundancia, puesto que Estrin está avalado por una gran
cultura y conoce a la perfección las interioridades de la historia
mundial y estadounidense de la primera mitad del siglo XX, pero hay
reglas que no habría que transgredir en cualquier relato, por muy onírico
que éste resulte ser al final, y la más importante es la del pacto de
credibilidad que la voz narradora debe siempre establecer con el lector.
La
literatura está llena de ‘segundas partes’ fallidas que retoman
personajes famosos de ficción nacidos de la pluma de otros autores e
intentan, sin lograrlo, darles una nueva vida. Se me viene ahora a la
mente Lázaro de Tormes como ejemplo paradigmático. En el caso que nos
ocupa, además, la empresa era peliaguda: Estrin ha escogido nada menos
que una cucaracha humana viviendo en Nueva York.
La
metamorfosis
de Kafka es un texto capital que distorsiona la realidad, crea otra
igual de creíble –paralela a la realidad ‘real’– y hace avanzar
al lector por dicha senda sin ningún tropiezo, puesto que lo importante
no es creerse que una persona pueda convertirse en cucaracha, sino la
metáfora que ello contiene. Lo que pueda sucederle a Gregorio Samsa
después de la conclusión de la novela kafkiana no es de nuestra
incumbencia. Aquí, en cambio, Marc Estrin agarra a Samsa e intenta
crearle una existencia normalizada en el mundo ‘real’ de la historia
y, como era de esperar, su relato tropieza contra el insoportable
impacto de la realidad.
¿Cómo
no sonreír incrédulos al asistir a la radioscopia que un científico
serio y barbudo como Roentgen le practica a la cucaracha humana en el
circo de Viena? ¿Quién en su sano juicio firma un pacto de credulidad
con Estrin al ver a Wittgenstein o a Robert Musil discutiendo seriamente
sobre lo divino y lo humano con Samsa? ¿Cómo tragar que éste -una
cucaracha, no lo olvidemos, con antenas, patas múltiples, cutícula,
etc.- viva sin dificultades aparentes en Estados Unidos, se acueste con
una feminista famosa, vaya a ver un partido de béisbol, viva en la
cocina de la Casa Blanca, hable con Roosevelt de la manera más natural
del mundo y termine envuelto en la creación de la bomba atómica? Los
intentos por que todo ello parezca normal entre tanta incongruencia
fracasan una y otra vez a lo largo de estas páginas.
Queda,
sin embargo, el loable esfuerzo de Estrin por mostrar el lado oscuro de
Estados Unidos, pero eso es algo que hubiese logrado de manera mucho más
creíble con un ensayo. Material, desde luego, tenía en abundancia.
El estilo es
brillante. Marc Estrin escribe muy bien y supongo que esta novela podría
incluso tener éxito entre el segmento contestatario de EE.UU. (no así,
en estos tiempos de patriotismo exacerbado, entre la mayoría
bienpensante de su población), pero los personajes no son creíbles por
las razones expuestas más arriba y yo no he llegado a entrar en su
universo.
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