<%@ Language=VBScript %> Manuel Talens - El sitio web del escritor. Otros medios. Santuario, etarra.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Otros medios

Vientos laicos
MANUEL TALENS



   Por mucho que la derecha gobernante -perdón, el centro- diga creer en el más allá, se fotografíe con obispos, vaya a misa los domingos y comulgue con frecuencia, lo cierto es que corren vientos laicos en esta España de nuestra desgracia. A mí me parece estupendo, ya que siempre he sido de la opinión que, cuantos menos curas anden por el mundo, mejor será el aire que respiremos. ¡Viva la secularización!

   En su divertidísimo libro El dardo en la palabra, Fernando Lázaro Carreter arremete contra algunos periodistas de los medios escritos y audiovisuales -sobre todo, aunque no exclusivamente, los dedicados a glosar el fútbol- y los acusa de que, en vez de bordar el castellano, le dan coces a diario sin que nadie parezca sentirse ofendido. Más aun -y eso es lo que denuncia el presidente de la Academia-, debido a la influencia cada vez mayor de la radio y la televisión en los tics lingüísticos de la gente, las incorrecciones sintácticas que dichos zopencos repiten una y otra vez se van colando de rondón y, si no andamos listos, dentro de poco seremos clónicos parlantes de -por ejemplo y para que me entiendan en Valencia- Julio Insa; es decir, poseeremos un vocabulario de trescientas palabras y, encima, torpemente engarzadas.

   Uno de los gazapos que señala Fernando Lázaro Carreter se centra en la voz santuario, que en francés (sanctuaire), según el Larousse, significa asile sacré et inviolable y, en inglés (sanctuary), según el Webster, church providing refuge or immunity from arrest. Los tertulianos y los políticos españoles, tan al día en cualquier cosa menos en lo que toca, han calcado a ciegas tal sentido y si un terrorista etarra logra escapar del cerco policial, peroran que encontró refugio en alguno de sus santuarios, lo cual es como oír campanas y no saber dónde. ¿A qué campanas me refiero? Pues, siguiendo el hilo de Lázaro Carreter, a la castiza locución acogerse a sagrado, como solíamos expresar el asunto cuando hablar bien tenía importancia, ya que santuario en la lengua de Cervantes significa templo en que se venera la imagen de un santo, no refugio de nadie frente a la justicia.

   Me temo, sin embargo, que estas aclaraciones caerán en saco roto, ya que llegan a deshora debido al laicismo ambiente que he invocado al principio. Me explico: resulta que el Tribunal Supremo emitió un dictamen la semana pasada estipulando que los lavabos y los establecimientos públicos son privados. Se trataba de un caso en el que un joven fue retenido por el gorila de una discoteca de Lérida y condenado más tarde a tres años de cárcel por llevar pastillas de éxtasis. El Supremo anuló la sentencia y explicó en su fallo que la entrada de la pasma en los lavabos sin una autorización judicial era una violación de la intimidad.

   ¡Adónde hemos llegado, con lo importantes que fuimos!, seguramente estará pensando el nuncio de Su Santidad. Y es que antes los cristianos podían protegerse de los poderes terrenales colándose en la Casa de Dios, mientras que hoy, a partir de ahora, bastará con apalancarse en un pecaminoso chiribitil de mancebía provisto de váter y papel higiénico.

   Siguiendo la lógica, es de suponer que dentro de poco caerá en desuso la ignorante sandez del santuario y que la clásica expresión acogerse a sagrado se transformará en otra más nueva, posmoderna y armoniosa con los excrementicios tiempos actuales: acogerse a retrete.

 

LEVANTE-El Mercantil Valenciano, martes 15 de septiembre de 1998

 

© Manuel Talens 2002