Aprovechando un descanso entre dos de sus
muchas inauguraciones, el honorable Francisco Camps, presidente
de la Generalitat, ha tenido a bien conceder una entrevista a
los lectores de esta columna. Debido a limitaciones de espacio
procedemos directamente a la primera pregunta sin pasar por el
habitual elogio del entrevistado.
Pregunta.
¿Cuál es la mayor prioridad de la Comunidad Valenciana?
Respuesta. Sin duda alguna, el
agua que nos niegan socialistas y catalanes a partes iguales.
P. ¿Y qué me dice del penoso
estado de la sanidad que padecemos?
R. Pues que se debe justamente a
que no hay agua ni para darles de beber a los enfermos
hospitalizados. Pero reclámeles a los culpables, no a mí.
P. ¿No será que la despilfarran
ustedes en campos de golf y en megaproyectos urbanísticos
situados en zonas de secano, que consumen la poca agua que hay?
¿Le parece bien la especulación inmobiliaria?
R. ¿Especulación? ¡Tonterías!
Somos el ejemplo mundial del progreso, nos tienen envidia hasta
en la China y eso es algo que no pueden soportar ni los
socialistas ni los catalanes. Por eso nos niegan el trasvase del
Ebro, para que se hunda nuestra economía. Es un crimen contra la
humanidad.
P. ¿A quién hay entonces que
culpar del penoso estado de la educación local, con niños
asistiendo a clase en barracones de fortuna mientras usted
subvenciona colegios privados?
R. Sin duda a los socialistas y
a los catalanes, porque como nos niegan el agua del Ebro,
tenemos que comprarla embotellada y no nos queda presupuesto
para la educación ni para la sanidad ni para políticas sociales.
Todo problema tiene una causa. La historia me absolverá, pero no
a ellos.
P. ¿Cree usted que la historia
absolverá a su antecesor, Eduardo Zaplana, que dejó vacías las
arcas de la Generalitat antes de irse a Madrid?
R. Eso es una verdad a medias y,
tal como la formula, se ve que usted es un rojo. Las arcas están
vacías, sí, pero la culpa es de los socialistas y de los
catalanes, porque no nos dan agua.
P. Explíquese.
R. ¿Cómo que me explique?
¡Explíquese usted, que para eso es escritor! Yo me limito a
gobernar.
P. ¿Y qué es gobernar?
R. ¡Pues exigir el agua que nos
niegan los sociatas, hombre de Dios!
P. Vale, vale. Dígame entonces
qué piensa hacer para conseguir el agua.
R. Pues mantener la presión sin
descanso, llevar al límite la escasez construyendo más campos de
golf y urbanizaciones, hasta que haya revueltas de ciudadanos
sedientos, y entonces organizar manifestaciones, con paella
incluida, contra socialistas y catalanes, que son los causantes
de la situación.
P. ¿Y a eso le llama gobernar?
R. Amigo mío, la política es un
campo de batalla. Dice el refrán que al enemigo, ni agua. Por
eso nos la niegan, pero el día que yo consiga el trasvase del
Ebro se van a enterar Zapatero y Maragall...
P. Resuma en tres palabras su
programa político.
R. Agua, agua y agua. Mi lema es
"por el imperio del agua hacia Dios".
P. ¿Cree usted que una novena a
Monseñor Escrivá ayudaría?
R. Claro, y le rezo, pero a Dios
rogando y con el mazo dando, por eso no cejo de reivindicar el
trasvase.
P. Despídase de los lectores.
R. Valencianos y valencianas, si
confiáis en mí tendréis agua. ¡Amén!