- Voluntariado y compromiso
RAFAEL BLASCO
- (conseller
de Bienestar Social de la Generalitat Valenciana)
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Entre
los días 22 y 25 del pasado mes de noviembre tuvo lugar en Valencia
el IV Congreso Estatal del Voluntariado, junto con las I Jornadas
Mediterráneas del Voluntariado. En nuestra Comunidad más de 400.000
voluntarios trabajan por las personas con dificultades, por la difusión cultural
o por el medio ambiente, es decir, dedican una parte de su esfuerzo a
la solidaridad. A ello cabe añadir que el próximo año, el 2001
—principio de tantas y tantas empresas y deseos— ha sido declarado
por la ONU como Año Internacional de los Voluntarios. Son tres
particularidades que nos conducen a una reflexión: en un momento en
que la mundialización ha conseguido adeptos más allá de los círculos
puramente economicistas, una nueva legión de conciencias —no
confundir con desheredados, ¡por favor!— toma partido por la
extensión de los beneficios de la mundialización a través de la
solidaridad.
Los
cambios acaecidos en los últimos años están siendo tanto o más
profundos de lo imaginado hace tan sólo un lustro. Si algunas
organizaciones o instituciones como el Fondo Monetario Internacional o
la OCDE parecían totalmente asentados y con un poder omnímodo, sin
apenas contestación, el proceso galopante de mundialización—primero
de la economía y a renglón seguido de la información—, ha
supuesto también una generalización de los movimientos sociales. No
se trata de movimientos internacionales que intentan redimir el mundo
o de teorías más o menos dirigistas como las surgidas durante los
siglos XIX y XX, sino que asistimos al desarrollo de un movimiento con
prismas diferentes, con territorios distintos y con intereses
diversificados, pero con el mismo común denominador: la solidaridad
entre las sociedades y las personas.
Sin
embargo el proceso de mundialización podría tender no hacia la
uniformidad, otrora denominado pensamiento único, sino que bien puede
empezar a crear grandes áreas de influencia, una de las cuales, que
podríamos considerar subárea, es el arco mediterráneo y su influjo
sobre la otra orilla.
El
voluntariado ha recibido un voto de confianza y un respaldo social e
institucional generalizado, desde el secretario general de la ONU
hasta los ayuntamientos. Todos coincidimos en la conveniencia de
apoyar tal proyecto. Sin embargo, las rápidas y profundas
transformaciones sociales no deberían servir para hurtar el debate
sobre el papel de tales organizaciones. ¿Cuál es su papel en el
momento actual? ¿De qué campo se ocupan en la tríada iniciativa
privada, iniciativa pública y tercer sector? (algunos incluso hablan
de un cuarto sector, las organizaciones de voluntarios como
complementarias de las organizaciones no lucrativas).
El
debate nace de la esencia misma del voluntariado, ¿puede la
voluntariedad asumir un papel continuado en la realización de un
servicio? Considero que la respuesta a esta aparente paradoja es la
que se ha buscado en el último congreso del voluntariado y que puede
resumirse en que la importancia del voluntariado en las sociedades
modernas y avanzadas reside
en la necesidad de éstas de contar con un tejido social sólido,
activo y con capacidad de actuación en el diseño y ejecución de las
políticas sociales, porque con ello se acumula el capital social
necesario para hacer frente al futuro.
El
capital social es, por tanto, la aportación de fuerzas diferentes y
complementarias nacidas de la solidaridad y que revierten en la propia
sociedad.
En
este sentido, la creación del Observatorio del Voluntariado en el
Arco Mediterráneo es una apuesta por la cohesión, por el intercambio
de propuestas que reduzca las diferencias. Se pretende, además, abrir
un foro en el que se plasmen las ideas de desarrollo social y económico
equilibrado, sin exclusiones. La sostenibilidad en el crecimiento
social es probablemente la
mejor aportación que podemos hacer al
proceso de mundialización. Sostenibilidad, social, cultural y humana.
En
todo este proceso tiene mucho que decir el voluntariado, pues éste
representa la bondad intrínseca de la actividad social. Está, por así
decirlo, libre de sospecha. Y por ello, las instituciones y, en
concreto, la Generalitat Valenciana, en una fecha como la de hoy en
que se celebra el Día Internacional del Voluntariado se compromete
con las personas, en su faceta más humana—cual es la de la
solidaridad—, en ampliar sus redes de cohesión para ir acrecentando
el capital social necesario con la vista puesta en una sociedad
inteligente que de lo contrario puede avasallarnos.
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